Tour 2003 | 20ª Etapa
La fiesta de Armstrong
París se rinde de nuevo a las piernas de Arsmtrong tras una última etapa que se llevó el francés Nazón. Freire ha vuelto a dar plantón mientras Cooke le ha arrebatado el maillot verde a McEwen en la misma línea de meta.
As.com
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Ya está. Armstrong ha conseguido el certificado que le acredita como vencedor del Tour del Centenario y como pentacampeón, algo que logró ayer en la contrarreloj (y durante todo el Tour), tras pasar por debajo de la pancarta de meta de los Campos Elíseos. Con una mezcla de fuerza, calidad y suerte (a lo campeón), Lance Armstrong ha vuelto a ser el mejor. Antes que él, y en primera posición, llegó Jean Patrick Nazon a la última arrivée que ha vencido al esprint en esta última etapa. Se aprovechó de la guerra particular entre McEwen y Cooke por el maillot verde, que se ha terminado llevando el segundo.
La jornada comenzaba festiva, con unos primeros kilómetros muy lentos. Los héroes del Centenario, es decir, los que no se han visto involucrados en las mil y una caídas de la presente edición, recogían los vítores del público a la vez que se hacían fotos entre ellos. Un auténtico cumpleaños de la ronda francesa, donde Armstrong era el primero en brindar con champagne encima de su bici.
En los Campos Elíseos
A la entrada de París, la cosa cambió. No la fiesta, que siguió igual entre los aficionados, pero sí en los ánimos de los ciclistas. Quedaba un pedazo de gloria por repartir y se recuperó la velocidad de crucero innata a este Tour.
Clásicos intentos de escapada y típica fuga que sería abortada en la ultima vuelta del circuito adoquinado. En ella se habían colado Chente García Acosta (inasequible al desaliento), Astarloza y Latasa junto a otros cinco coredores. Muy pocas veces ha tenido piedad el gran grupo con los aventureros este año. Recordémosles: Virenque, Sastre, Flecha, Piil, Mayo, Armstrong (caída y victoria)Hamilton y Lastras.
Sin noticias de Freire (de nuevo) se formó el esprint, en el que a Nazón se le abrió una autopista en los adoquines de los Campos Eliseos. Tirando de todos los músculos de su cuerpo y se ha adelantado por media rueda a Cooke y McEwen, que jugaban a empujarse hombro con hombro.
Pentacampeón
Y el himno de Estados Unidos volvió a sonar con el Arco del Triunfo al fondo, y Amrstrong se volvió a llevar la mano al corazón. Las pulsaciones, muy bajitas, indicaban al de Tejas que París puede volver a estar a sus pies el año que viene. Eso, o que Ullrich, Beloki, Hamilton o algún otro, que a bien decida impedir la creación del solitario club de los seis, lo impidan.
