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Copa UEFA | AIK Solna 0 - Valencia 1

Al fin, Oliveira

Cuatro jornadas ha necesitado el brasileño para estrenarse. Mucho dominio del Valencia, poco remate y un gran Palop

Andrés Agulló

Al fin, Oliveira
MEDIO BILLETE. Al Valencia le costó materializar su superioridad en Estocolmo hasta que Oliveira marcó las diferencias.

Pues sí. Marcó Olivera. Le ha costado, pero por fin se ha estrenado este delantero que está creciendo en Valencia a la sombra de Etoo, palabras mayores, el pretendido. Han sido cuatro jornadas de Liga esperando a este brasileño, que llegó sin hacer ruido y en medio de un cisma social por la presión de contar con un buen matador de área. También es verdad que el AIK Solna no es nada del otro mundo, pero al menos cumplió con su objetivo de rematar la enorme superioridad de este Valencia y despachar esta primera eliminatoria en la que ha cumplido su objetivo sin forzar excesivamente la máquina y con suma tranquilidad.

Hizo lo justo el Valencia para acabar con la poca fe de los suecos, que se dieron de bruces con Palop. Y de paso, Oliveira se tomó un buen calmante para dosificar esa ansiedad con la que convive cualquier delantero que no consigue hacer sus deberes. Al final los hizo, con mucha complicidad, desde luego. Porque medio gol fue obra de Sánchez, ese ratón del área que dibuja diagonales como nadie y que formó una sociedad a tener en cuenta con Canobbio, al que sólo le faltó entrar más en contacto con el balón. Pero tiene visión y calidad este uruguayo, que encendió la mecha de la grave crisis existencial entre Benítez y Pitarch, el director deportivo.

Así que entre Oliveira y Palop se merendaron a este AIK Solna, nada del otro mundo. Porque la pantera de L’ Alcudia confirmó que es muy bueno, como se encargó de ratificar este verano en Anfield, aún sin tener la continuidad con la que sueña. Da la sensación de que siempre ha sido el titular. Tres intervenciones providenciales en los únicos tres latigazos locales acabaron con el rival sueco, incapaz de abrir hueco dentro del área en esta nueva defensa, que tan poco echa de menos a Ayala.

Ésa es una de las grandes virtudes del Valencia. Tiene el relevo generacional asegurado en la zaga. Ni una buena acción de los suecos, que se entregaron a su resistencia física hasta que se le agotaron las fuerzas.

Y cuando se le fundieron los plomos y Sissoko encontró su posición, que le costó bastante, Baraja, que redobló su intensidad y se pegó un buen tute, tomó el mando por el centro. Muchos detalles individuales, que arruinaron la poca fe de estos suecos, pero poca sincronización colectiva para formar ataques organizados y asaltar al meta Svensson en más de una ocasión.

Le faltó al Valencia continuidad en la elaboración para dejar las cosas claras en su arranque europeo, con un verdadero monólogo ofensivo, pero sin apenas capacidad para rematar. También se echa en falta más pólvora de Oliveira, porque antes de enchufarla también tiró por la borda un par de buenas ocasiones. Aunque lo mejor fue Sánchez, seguramente uno de los jugadores más inteligentes. Desde luego, para el AIK Solna el empate hubiera desatado la locura en el estadio Radunda, porque ya hizo bastante con asomarse con cuentagotas a la meta defendida por Palop.

EL DETALLE: La afición estuvo en Suecia

Una representación de seguidores del Valencia estuvo anoche acompañando a su equipo en su debut europeo en Estocolmo. No fueron muchos, pero sí ruidosos. Hasta sacaron dos pancartas de ánimo. ‘Vamos Valencia’, rezaba una de las leyendas que se colgaron en el estadio Radunda.