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El primer galáctico de la historia fue catalán

El primer galáctico de la historia fue catalán

Cuenta Juan Carlos Pasamontes en su libro Todos los Jefes de la Casa Blanca, de Julián Palacios a Florentino Pérez, que por su visión de futuro y capacidad organizativa, Padrós es el primer gran impulsor del fútbol en España.

Fue Carlos Padrós el cerebro que anima y alienta el Madrid FC alfonsino, y Pasamontes lo sitúa al mismo nivel que Santiago Bernabéu. Estamos pues ante el primer galáctico. Padrós vio pronto la necesidad de que el fútbol se organizara, y fundó la Asociación Madrileña de Clubs de Football, embrión de la federación regional que más tarde se integraría en la Española. Y cuando se entera de que en París va a organizarse un congreso que coordinará a nivel de selecciones el juego en todo el mundo, envía su adhesión y otorga la representación del club al alsaciano André Espir. Por ello, en mayo de 1904, el Madrid Football Club se convierte, junto a Francia, Holanda, Bélgica, Suiza, Suecia y Dinamarca, en fundador de la FIFA.

Catalán de Sarrià, Carlos Padrós fue un agricultor innovador. Llevó la industria al campo (puso en marcha fábricas de aceite y orujo en Martos y Fuensanta) y experimentó con nuevos cultivos. El Rey Alfonso XIII le nombró Caballero de la Gran Cruz del Mérito Agrícola. Cojo de una pierna, no pudo sudar nunca la camiseta de su Madrid, lo que le llevó a ser un gran organizador fuera de los terrenos de juegos. Estuvo también en posesión de la Legión de Honor del gobierno francés; fue diputado en Cortes por Mataró, ciudad de la que es hijo predilecto, pues, entre otros muchos logros, ha pasado a la historia de Cataluña como autor del Desvío de Cauces de la población del Maresme que acabó con la amenaza de las torrenteras y el problema de las inundaciones, que tanta destrucción ocasionaron en ella. Tiene una calle a su nombre en esta localidad y el estadio de fútbol del Mataró CF también está dedicado a él.

Primeros títulos. Su mandato al frente del club comenzó en 1904 y acabó en 1908. Madrid se convirtió para entonces en la capital del football y los blancos, en el equipo hegemónico, pues ganaron la Copa, en 1905 y 1906 (las dos ante el Athletic Club) y, en 1907 (ante el Club Vizcaya). Padrós contribuyó a sufragar con espléndidos donativos los primeros campos del Madrid FC. El de O’Donell, en 1912, fue el segundo vallado de España tras el Jolaseta de Bilbao.

Padrós falleció en su domicilio de la madrileña calle de Serrano, el 30 de diciembre de 1950. Decenas de personas acudieron a los funerales en la iglesia de La Concepción. Ocho meses después moría su mujer, Luz Quintana, con la que tuvo cuatro hijos: Luz, Aurelia, Blanca y Carlos, que le dieron tres nietos; Carmen, Manuel y Luz, todos de su hija Aurelia.

El matrimonio Padrós-Quintana está enterrado en el panteón de la familia, en la Sacramental de San Justo. Sus descendientes lamentaron en más de una ocasión que, en otros tiempos, el Madrid no se acordara de su fundador. Hoy, en Mataró, se paga parte de esa deuda con el primer galáctico de la historia.

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