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Ciclismo | Tour de Francia

Pereiro: "Ahora ya soy dos veces el número 1"

El gallego regatea al Tour, que le ha otorgado el dorsal 11

Ninguno de los 189 inscritos en este Tour de Francia puede decir que ya lo ha ganado. Es tan cierto como que uno de ellos, Óscar Pereiro, tiene todo el derecho a sentirse vencedor. Su segunda plaza en 2006, por detrás del cazado Floyd Landis, no le permitirá, lamentablemente, ni lucir el maillot amarillo en el prólogo de mañana ni tampoco el dorsal 1. Le corresponderían por derecho. El gallego del Caisse d'Epargne se lo tomaba ayer con buen humor: "Me han dado el once, así que ya soy dos veces el número uno. Tengo más unos que nadie". Es la chulería de quien se manifiesta "harto" de tanta espera por una decisión judicial, no divina. Y más que podría fardar. Los cuatro unos de sus dorsales en el maillot y otros en la bicicleta. "Son seis unos, sí. Es la mejor manera que tengo de motivarme. Sabiendo que no han podido derribarnos. Van a por nosotros pero no han podido", reitera.

Pereiro ya está en 68 kilos, su peso ideal. Llega a Londres con 23.000 kilómetros de carretera en sus piernas desde que empezara a rodar en diciembre de 2006. La mayoría de ellos los hizo con la mente puesta en el glorioso mes de julio del año pasado, en el daño que le ha producido el seguimiento informativo de su agonía hacia el amarillo de ley y en su defensa. Pereiro ya ha demandado judicialmente al periódico italiano Il Giornale por haberlo involucrado sin pruebas en la Operación Puerto.

Puestos en materia deportiva, Pereiro luce sus mejores galas para no defraudar a nadie. "Considero que estoy en un grupo de favoritos pero por detrás de los tres grandes aspirantes: Vinokourov, Menchov y Valverde. Sé que no soy el mejor pero también sé, y también la gente lo sabe, que puedo con el Tour. Mi vida ha cambiado mucho en el último año. Cualquier cosa puede pasar", argumenta, mientras se sube por primera vez a una bicicleta en suelo inglés. Pereiro y el Caisse d'Epargne han elegido un hotel con campo de golf situado a las afueras de Londres, lejos del bullicio de la City. Ayer hicieron más de tres horas de bicicleta, hoy reconocerán el prólogo, pasarán por el filo de la navaja de la prensa francesa y acudirán a Trafalgar Square con el cartel de primer equipo de la lista.

Espías de la UCI. Ni la gente del Caisse d'Epargne pudo salvarse de la enorme presión que la Unión Ciclista Internacional somete a los corredores. Al margen de los 189 controles (todos negativos) que fueron realizados a todos los ciclistas, unas personas que se identificaron como "miembros de una empresa antidopaje inglesa contratada por la UCI" sometieron a los corredores a un marcaje severo, incluso durante la cena. "Vigilaban hasta si ibas a tomar un vaso de agua. Es lo más fuerte que he visto en 40 años de ciclismo", dijo Miguel Madariaga, manager del equipo Euskaltel. Este estrecho marcaje es un aspecto más de una situación que el propio Óscar Pereiro califica como "un cachondeo".