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Maravilla: "En Estados Unidos soy como un rey"

Sergio 'Maravilla' Martínez (Quilmes, 35 años) es una de las grandes estrellas del boxeo en EE UU, pero vive desde 2001 entre Azuqueca y Alovera (Guadalajara). Es el actual campeón del Consejo del medio y su reciente KO a Paul Williams dio la vuelta al mundo.

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CONTRASTE. Maravilla posa con sus cinturones sin que la tranquilidad de Alovera se perturbe.

En Alovera, un pueblo de Guadalajara a tiro de piedra de Madrid, el 99% de sus habitantes no saben que en la Travesía de Chiloeches vive un chico campeón del mundo de boxeo. Y no uno cualquiera. Una estrella. Sergio Maravilla Martínez, campeón del superwelter y el medio del Consejo, la organización más prestigiosa, candidato al premio a boxeador del año, pelea del año y KO de 2010. Un zurdo de oro que puede enfrentarse en el 2011 a Manny Pacquiao o Floyd Mayweather. Un hombre que está ahora en la santísima trinidad del boxeo.

"La verdad es que en Estados Unidos soy como un rey. Adonde voy, tengo acceso libre. Ahora que puedo pagarme todo lo que quiero, me lo dan todo gratis. Antes era al revés. No tenía nada y me cobraban por todo. Son los beneficios de ser campeón", relata Maravilla mientras posa con sus cinturones delante de la Iglesia de San Miguel, frente al ayuntamiento, de donde baja el concejal de deportes (el ex ciclista Juan Carlos Martín) al verle posar.

Sorpresa.

"Nos hemos enterado que vivías aquí después de leerlo en un periódico y vamos a llevar al pleno una mención", le cuenta. Algunos chicos le piden autógrafos. "Es la primera vez que me pasa aquí", dice amable y divertido Sergio. "Me encanta este sitio porque es supertranquilo, aunque ahora probablemente me mude a Madrid". Nueve meses al año los pasa ya en Oxnard, California, por los compromisos de promoción.

Sergio (35 años, Quilmes, Buenos Aires) llegó a España en 2001, huyendo de la crisis que azotaba su país. "Volé a Roma, pasé cuatro días en trenes hasta recalar en Madrid. Sin nada. Tuve la suerte de caer en Guadalajara, ciudad que no sabía ni que existía, y conocer a mi entrenador, Gabriel Sarmiento", relata. Aquí se enganchó al grupo de Ricardo Sánchez Atocha, que aún le representa en Europa en asociación con Lou Dibella y Sampson Lewkowicz en EE UU.

Inicios.

Maravilla trabajó de monitor en un gimnasio, de modelo publicitario, incluso de portero en un pub... Pero no dejó de boxear. "Nunca pensé en tirar la toalla, porque siempre miraba un poco más allá. Era mileurista. El sueldo que tenemos los boxeadores en realidad es un préstamo. Y según cobras por los combates, vas devolviendo el dinero". explica.

Aquí no encontraba rivales, demasiado rápido, demasiado bueno, y por fin consiguió un combate en EE UU en 2007, en Houston, donde tumbó a Saúl Román en el cuarto asalto. Dan Rafael, en la ESPN, le puso por las nubes. Su nombre corrió como la pólvora. Antes, en el 2000, ya había pasado por Las Vegas pero, demasiado verde, perdió ante Antonio Margarito.

Desde ese KO a Saúl Román su vida cambió: se proclamó campeón del mundo del superwelter y el medio. Los pesos donde están ahora los grandes y los millones de dólares.

"Me van a colocar ya número dos en el ránking libra por libra. Por detrás del filipino y delante de Mayweather. Mi objetivo es ser número uno, mi sueño desde que era amateur, y boxear contra cualquiera de los dos. Con Pacquiao va a ser difícil porque es mucho más pequeño. Me piden que baje de las 154 libras (69,8 kg) y para mí ya es imposible. No dejo de ser peligroso, zurdo, muy rápido, le pego duro y he ganado a gente del top-5 con comodidad. No es un buen partido jugar conmigo ni para Pacquiao ni para Mayweather. Lo entiendo".

"Aún así creo que con Mayweather será posible el acuerdo a finales de 2011. Me encantaría. Por lo deportivo y por la bolsa, que calculo que sería de unos 15 millones de dólares con el Pay per View".

Así es el mundo del boxeo en Estados Unidos, universo del exceso. "Me invitan a muchas veladas en Las Vegas: te dan a elegir el color de la limusina, si la quieres Hummer, con jacuzzi Te ponen una megasuite en el MGM; privilegios enormes y cosas horribles. Por ejemplo, no puedo salir sin escolta, no porque me vaya a pasar nada malo ¡Yo saldría corriendo!, sino porque en recorrer cien metros puedo tardar dos horas. No puedo decir que no si alguien se toma el trabajo de esperarme a mí, de venir con una foto plastificada para que se la dedique. Sólo puedo agradecérselo.".

Maravilla, educadísimo y de verbo suave, se ha labrado un futuro mejor con sus puños, levantándose a correr a las cinco de la mañana: "Mi metabolismo asume mejor el trabajo".

"Cualquier persona podría llegar a vivir bien con lo que he ganado, pero no me siento conforme. Primero compré una casa a mi madre en Argentina, luego hice lo mismo con mis dos hermanos y ahora ayudo a mi padre, que vive en un pueblo cerca de Zafra. Yo estoy invirtiendo en España, porque en ningún sitio se vive igual. Y cuando me retire, me acercaré al ring sólo como aficionado. No me gusta nada el ambiente del boxeo".

Su próximo rival será el alemán Serhiy Dzinziruk, el 12 de marzo en el Madison de Nueva York. Otro santuario más para Maravilla, que ha ya pisado el MGM y el Mandalay Bay en Las Vegas o el Boardwalk Hall de Atlantic City. "Probablemente pelearé por el Cinturón de diamantes del Consejo. Un privilegio, porque vale 50.000 dólares y Pacquiao es el único que lo tiene, en el peso welter".

Así es la vida de contrastes de Maravilla. Anónimo en Alovera y compañero de alfombra roja de Mark Wahlberg o Will Smith en estrenos de cine. Un sueño hecho de boxeo.