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Europeos de atletismo en pista cubierta

Beitia plata en salto de altura, López bronce en 800

Ruth Beitia ha conseguido la tercera medalla para España en los Europeos de atletismo en pista cuebierta de París. Poco antes Kevin López había conseguido un bronce en los 800 metros masculinos.

EFE

Ruth Beitia consiguió en París su sexta medalla en siete campeonatos internacionales bajo techo al obtener, con su mejor marca del año (1,96), el segundo puesto en la final de los Europeos en duelo con la italiana Antonietta di Martino, la única que saltó 1,99. Se trata de la tercera medalla para España, después de la plata ganada el sábado por Nuria Fernández en 1.500 y el bronce de Kevin López hoy en 800.

Por primera vez en un campeonato internacional bajo techo, el sábado sufrió para acceder a la final. La discípula de Ramón Torralbo, que el año pasado fue subcampeona del mundo en Doha, arrastra desde hace meses molestias en la espalda que la obligaron a modificar los entrenamientos, prescindiendo de ejercicios imprescindibles como los multisaltos verticales o las pesas. París era "el primer campeonato sorpresa" para ella porque no sabía, en tales condiciones físicas, cual era su sitio actual, en su penúltimo año de carrera deportiva.

Empezó a saltar en 1,82, falló una vez en 1,87 pero después superó a la primera 1,92 y 1,96, mejorando ya en un centímetro su mejor marca del año. Con esa altura se aseguró la medalla, porque sólo ella, la italiana Antonietta di Martino -las dos a la primera- y la sueca Ebba Jungmark -a la tercera- superaron esa marca. Faltaba por adjudicar el orden del podio. Di Martino superó 1,99 y sus dos rivales fallaron.

Beitia supo sacar provecho de las ausencias de la número uno mundial, la croata Blanka Vlasic, y de la alemana Ariane Friedrich. Por delante de ella en el ránking estaban la italiana Antonietta di Martino, líder mundial con 2,04, las rusas Svetlana Shkolina (2,00) y Mariya Kuchina (1,97) y la búlgara Venelina Veneva (1,97).

Kevin López bronce en 800, Marco tropezó y llegó quinto

Kevin López consiguió la segunda medalla española en los Europeos en pista cubierta al llegar tercero en la final de 800, mientras su compañero de entrenamientos Luis Alberto Marco, subcampeón dos años antes, sufrió un tropiezo y llegó quinto.

La victoria fue para el polaco Adam Kszczot con 1:47.87, seguido de su compatriota Marcin Lewandowski y de Kevin López (1:48.35). Marco tomó la cabeza, como siempre. Pasó los 400 en 54.55, mientras Kevin López cerraba el grupo, pero un tropezón con el alemán Robin Schembera dejó fuera al subcampeón de Europa.

El atletismo español, que había acumulado hasta hoy cinco medallas de oro en 800, no consigue un título en las cuatro vueltas desde hace quince años, cuando Roberto Parra deslumbró en el Globe de Estocolmo. "Los hombres de Paco", como ya se conoce a Marco y a Kevin López en el mundillo atlético por entrenarse a las órdenes de Francisco Gil, se jugaban mucho en la final parisina.

Kevin López competía con la presión de ser, con sólo 20 años, el más rápido de los finalistas esta temporada (1:46.06). Marco, con la de ser, a sus 24, el subcampeón de Europa y saber que no estaba en pista, porque renunció al torneo, el único que le ganó en Turín 2009, el ruso Yuri Borzakovsky.

La amenaza procedía de Polonia. Adam Kszczot obtuvo la medalla de bronce el año pasado en el Mundial de Doha con sólo 20 años, y Marcin Lewandowski, de 23, fue campeón de Europa al aire libre en Barcelona. La efebocracia, instalada en el 800 europeo.

Loli Checa, quinta en la final de 3.000 metros femeninos

Dolores Checa consiguió el quinto puesto en la final de 3.000 metros de los Europeos en sala, dos años después de hacer un paréntesis en su carrera deportiva para dar a luz a su hija Alba.

La cántabra Paula González se descolgó en el segundo kilómetro y llegó en el duodécimo y último puesto con 9:20.32.

La atleta valenciana había llegado a París sin más ambiciones que reencontrarse en una pista después de casi dos años sin competir por su maternidad. Pero en semifinales, tirando de principio a fin, comprobó que estaba bien.

La final empezó lenta. Nadie quiso tomar el mando. La rusa Yelena Zadorozhnaya, de 33 años, marcó el ritmo en el primer mil (3:07.51), hasta que una de las favoritas, la británica Helen Clitheroe puso un punto de velocidad. Checa formó frente con ella y pasaron el segundo kilómetro en 6:06.10.

Clitheroe apretó a 500 de meta y la valenciana, que había trabajado durante cinco vueltas, no pudo seguir a las cuatro de cabeza. Se impuso la británica con 8:56.66, seguida de la rusa Olesya Syreva (8:56.69) y la polaca Lidia Chojecka (8:58.30). Checa cruzó la meta en 9:02.18.

La cántabra Paula González se descolgó en el segundo kilómetro y llegó en el duodécimo y último puesto con 9:20.32.

En 2008, Loli Checa sólo supo unos días después que el 3 de julio había corrido embarazada los 5.000 metros en la reunión de Oslo. Aquél día consiguió la mínima para los Mundiales de Berlín con 15:08.27 pero de nada le sirvió.

Con aquél registro Checa se despidió del atletismo hasta finales del 2010. Ahora regresado bajo la batuta de Antonio Serrano. Un año después de dar a luz a su hija Alba, ya está en condiciones de presentar batalla en la escena internacional.