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El TAS, la última palabra en los litigios deportivos

El TAS será protagonista este mes por los casos de Contador y el Sion. AS visitó al juez árbitro José Juan Pintó y al exdelegado en Lausana Lucas Ferrer para conocer los entresijos del tribunal.

Abraham Martínez / Quique Rubio

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LA SEDE. Arriba, imagen de la sede del TAS en Lausana. Debajo, un momento de la exposición del caso de Claudia Pechstein.

La capital del deporte este mes de noviembre será Lausana (Suiza). En la sede del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) tendrán lugar las audiencias y el fallo del caso Contador (del día 21 al 24) y del caso Sion (el día 24 si sigue su curso), dos litigios que resolverá la última instancia jurídica. En 1984, Juan Antonio Samaranch, expresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), le encargó al jurista senegalés Kéba M'Baye la creación de un tribunal independiente para que las controversias que generase el deporte no se resolviesen en la justicia ordinaria sino en un órgano propio pero libre. De esa idea nació el TAS, un tribunal que ya acumula 2.539 casos resueltos.

Pero, ¿cómo es el funcionamiento del TAS? Pues sólo podrán recurrir a esta corte aquellas federaciones que la incluyan en sus estatutos, como ocurre en los deportes olímpicos desde su fundación, la FIFA (2004) o la Agencia Mundial Antidopaje (2003); y, en cambio, no se da el caso en la Federación Internacional de Automovilismo, por poner un ejemplo de deporte que voluntariamente ha decidido resolver él mismo sus conflictos.

En estos litigios cada una de las partes nombra un árbitro de la lista oficial del TAS. Para aparecer en esta lista es necesario reunir experiencia y prestigio internacional, con tal de que la Fundación ICAS (responsable del TAS), formada por 20 consejeros, dé el visto bueno. El árbitro escogido no puede tener contacto con la parte que lo designa y está obligado a firmar un documento de independencia. La formación la preside un juez nombrado por el TAS, cuyo voto es el dominante en caso de empatar. El árbitro no es un abogado, sino un juez independiente (analiza el caso objetivamente) y algunos olvidan quién los nombró.

Una vez se ha designado la formación arbitral, se da luz verde a las alegaciones escritas. La documentación se revisa meticulosamente y se convoca una audiencia al cabo de tres meses en caso de que sea necesario e, in situ, se hace público el fallo. Obviamente, hay casos urgentes, que pueden dirimirse en días, como fue el de Leo Messi en los Juegos Olímpicos de Pekín, y otros que se aplazan debido a la complejidad de la documentación o al exceso de testigos, como el caso Contador, donde han declarado hasta 28 personas.

Las decisiones del TAS sólo se pueden recurrir al Tribunal Federal Suizo. De los 2.539 litigios tratados, se han recurrido 82, y de éstos, solamente seis fueron revisados. El 35 por ciento de los casos son a causa del dopaje y más del 50 por ciento derivan del fútbol, por eso el TAS adquirió mayor protagonismo a partir de 2004, cuando la FIFA y la AMA decidieron incluir en sus estatutos a este tribunal. España es un país significativo por el número de casos que acaban en el TAS, debido a la importancia del deporte y a que la Liga de fútbol es una de las mejores y más competitivas del mundo.