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GOLF | THE PLAYERS

Poulter y Laird dominan en el TPC de Sawgrass

El inglés revienta el TPC de Sawgrass y se sitúa líder con siete bajo par. Sergio y Quirós, terminan una jornada con dudas. Tiger, +2; MCIlroy, -2.

Fernando López

El The Players no entiende de nombres. El prestigio de este torneo reside tanto en su montante económico, como en la cantidad de gigantes que ha tumbado. A pesar de ser la primera jornada, golfistas de la talla de Tiger Woods, Sergio García o Luke Donald, han sepultado gran parte de sus opciones. Ese alto índice de mortalidad da mucho más valor a vueltas como la de Ian Poulter y el escocés Martin Laird. El extraño e inestable jugador inglés sacó su mejor repertorio en los 'greenes'. En los últimos diez hoyos, Poulter sólo utilizó el putter once veces; un impresionante registro que le sirvió para firmar 65 golpes, a dos del récord del campo, un "verdadero desafío" según el propio Poulter. En el caso de Laird, el mérito, brutal, reside en que no cometió ni un solo 'bogey' en 18 hoyos. El ritmo que han impuesto dos británicos ha sido inalcanzable para el resto de los contendientes en Sawgrass.

Los favoritos fallaron donde menos se esperaba. El mejor de ellos fue Adam Scott. Si el australiano disfruta del golf, presenta resultados escandalosos. Cinco 'birdies' y un 'eagle', ensombrecidos por tres 'bogeys', le sitúan en -4. Scott tembló cuando tuvo cerca el liderato, pero conoce al dedillo este campo (ganó en 2004) y sabe que aguantar cuatro días es mejor que brillar sólo uno. Un poco más abajo, se sitúan algunos de los principales candidatos. Mickelson (-1) no terminó de rematar su imperial inicio de vuelta y se camufló en sus fallos desde la calle; Westwood (-1), desprotegido en los 'greenes', genera mucho más juego del que se refleja en su tarjeta. Si afina en la distancia más corta, puede resultar imparable. Por allí también asoma Álvaro Quirós. El español, sexto el año pasado en esta misma cita, acabó el día con 72 golpes en el puesto 55.

Mención aparte merece Rory McIlroy. El joven norirlandés da sensación de dominio incluso los días que juega mal. Su juego es, probablemente, el más completo que se pueda encontrar en un campo de este noble deporte. El depredador en que se ha convertido éste chico, devora todo lo que se encuentra y jugar con él, caso de Phil Mickelson, es sólo reforzar su tremendo abanico. McIlroy absorbe todo lo que ve, lo perfecciona y lo incluye en su interminable abanico. Sencillamente, lo engalana. Pero en este campo, McIlroy se humaniza. Algo debió afectar al actual número uno del mundo su negro historial en este torneo (ni en 2009 ni en 2010 pasó el corte, y el año pasado directamente no jugó). Se perdió en los bunkers de calle, se enfangó en los 'greenes' y se mojó en el terrible 17. Terminó al par, lejos de lo que él esperaba de sí mismo.

Por su parte, la catástrofe se cebó, de nuevo, con Tiger (+2). El estadounidense está perdido y no sabe como salir del desierto en el que se encuentra. Su 'swing' parece imperturbable, pero la bola no va donde quiere. Tiger no controla el palo y sus golpes se desperdigan por todo el campo. Además, llegar al 'green' es un suplicio para Woods. Si bien su putter se comportó en la primera ronda del The Players, el Tigre no inspira ninguna confianza con el que fuera su mejor arma en otras épocas. Misma suerte corrió Sergio García, que terminó una sobre el par. El castellonense no tuvo realmente fortuna. A cada 'birdie', le seguía un 'bogey'. Una inconsistencia que pagó con excesiva dureza. Similar situación sufrió el número dos del mundo. Luke Donald (+1) pasa por su momento más delicado de los dos últimos años. No recupera con la misma facilidad, porque abusa de su juego corto para arreglar los pequeños desastres que está realizando desde el 'tee'. El The Players no respeta y obliga a lo mejor de cada uno. A eso se acogen estos jugadores: si juegan su mejor golf, nadie podrá descartarles.