Golf | US Open
Tiger sigue siendo el rey
El estadounidense mantiene el impresionante nivel de la primera jornada y se coloca líder con Furyk y Toms. El amateur Hossler impresiona. García, se mantiene al acecho.
Fernando López de Lorenzo
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Decía David Toms tras finalizar su exitosa primera vuelta, que el US Open es un torneo en el que la actitud lo es todo. "Aquí vienes porque quieres. No tiene sentido quejarse de la dureza del campo, porque nadie te obliga a jugar. Sólo tienes que aprender a manejarte en esas situaciones", comentó el estadounidense. Esa presión, sorprendentemente, la supo manejar a ratos el menos esperado. Un amateur (golfista aficionado) de 17 años, Beau Hossler (+3), dio una soberana clase de golf, disciplina y madurez. Sin haber terminado el colegio, Hossler, clasificado por derecho propio para el abierto estadounidense, enseñó todo lo que tiene. Los nervios destruyeron su magnífica vuelta, pero el joven californiano, que guarda impactantes semejanzas físicas y técnicas con Colin Montgomerie, lideró durante varios hoyos un torneo que llega al fin de semana sin McIlroy, Donald y Bubba y con sólo tres golfistas bajo par: Jim Furyk (-1), Toms (-1) y Tiger Woods (-1).
Por un lado, Tiger, que insiste en no esconder nada. Quiere volver a ser el número uno. Ha aceptado el desafío de McIlroy y no se va a dejar nada en su regreso a la élite. Ya ha perdido demasiado tiempo y pretende recortarlo a lo grande, ganando en San Francisco. Tiger está fino, en forma; está dándole bien a la bola, fuerte; está manejando la vuelta como lo hacía antes. Woods se sobrepuso a tres peligrosos 'bogeys' en los hoyos 5, 6 y 7 y versionó sus mejores días con una gran reacción: 'birdies' al 10 y 13. El Tigre se encuentra, ahora, en una posición ideal para romper otra maldición más: cuatro años sin ganar un 'major' (un grande).
Por el otro, los veteranos. Pocos jugadores son tan fiables y competitivos como Furyk. A sus 42 años, el golfista del 'swing' antiestético, imposible, desastroso, se hace más peligroso cuanto más complicadas se tornan las condiciones. Más incluso que el omnipotente Tiger. Su mérito reside en que tras dos tenebrosas rondas en el Olympic Club, Furyk sólo ha tropezado tres veces. Además, sabe lo que es ganar este delirante campeonato: en 2003, Furyk conquistó el US Open en Olympia Fields. En el caso de Toms, con 45 años demostró que la potencia no lo es todo en un abierto de los Estados Unidos y con su juego, seguro y paciente, se colocó en la contienda manteniendo el excelente resultado conseguido el primer día.
Valiosa es también la vuelta de Sergio García (71 golpes para +4 en el acumulado). Con innumerables 'bogeys' esperando detrás de cada minúsculo fallo, el español peleó con firmeza y aceptó el reto de un torneo que siempre genera un tremendo debate por su terrible dificultad. Sergio demostró la gran confianza que tiene en su propio juego, la experiencia que ha conseguido viéndoselas cada mes de junio con los horrores que prepara la USGA y, sabedor de que el fin de semana presenta siempre sorpresas, se postula como uno de los verdaderos favoritos. García generó muy buenos momentos durante su vuelta, pero no pudo mantener el resultado en negativo que disfrutó un par de veces. Los seis primeros hoyos del recorrido, volvieron a crucificar cruelmente el maravilloso esfuerzo del castellonense. Junto a él, buena parte del elenco de favoritos: Westwood (+5), Els (+4), Stricker (+4), Watney (+4), Rose (+4), Dufner (+3), Kuchar (+3), Mahan (+3) y McDowell (+1).
Por su parte, el Olympic Club destrozó al número uno del mundo, Luke Donald (+11), y, sobre todo, al defensor del título y poseedor de la mayor parte de los récords posibles de este campeonato: Rory McIlroy (73, para +10). El norirlandés, abandonado por sus superpoderes desde hace unos meses, no brilla con la misma intensidad que antes. Su delicioso 'swing' es, aparentemente, el mismo; sin embargo, la bola, lejos de obedecer, se desperdiga de forma incontrolable y McIlroy no está acostumbrado a experimentar semejante impotencia. "No siempre juegas fácil y bien, no es tan sencillo. De todas formas, veo muchas cosas en mi juego que me indican que no está tan lejos de volver a ser el de antes", dijo tras terminar el recorrido. Ese golf deberá exhibirlo en otro torneo, pues el corte del US Open (+8) le ha enseñado una dura lección.
Por último, los españoles. Salvando el concurso de Sergio García, los cuatro representantes nacionales restantes sumaban 54 golpes por encima del par del campo (Jiménez, +18, y Quirós, +10, Cabrera, +10 y Fernádez-Castaño, +16). Una desastrosa participación para un gran grupo que llegaba a San Francisco con muchas opciones de hacer las cosas francamente bien.
