Golf | PGA
La última oportunidad
Revalorizado, el PGA Championship acepta el reto propuesto por la historia del golf. ¿Terminará la racha de ganadores diferentes o la alargarán Tiger o Donald? España espera su hora, 13 años después.
Fernando López de Lorenzo
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El PGA Championship echa a andar con mucha más repercusión de la que suele gozar el cuarto y último grande del año. Nadie sabe si es porque despide la temporada de 'majors', porque, de éstos, es el que más sorpresas ha deparado o porque se junta peligrosamente con la resaca del gran Abierto Británico, pero el PGA ha tenido históricamente un cartel de soso, de débil y de permisivo. Algo ha cambiado. Este año, el PGA se ha sacudido la etiqueta de paria entre los grandes y llega con otra vitola; con un aura de gloria mucho mayor; con una facha de duro impensable hasta hace poco. Ya sea por el brutal campo en el que se juega, Kiawah Island (un poquito de US Open, con una pizca de British en medio de Carolina del Sur, EE UU), o porque el golf sigue huérfano de un dominador, el PGA se presenta emocionante, imprevisible y brutal. Tanto como lo está el propio golf.
Hablar de un ganador o un favorito claro se antoja casi imposible. Los repetidos datos siguen creciendo y ya son 16 grandes con 16 ganadores diferentes de forma consecutiva. El esperado regreso de Tiger Woods a la cumbre, la agobiante necesidad de victoria de Luke Donald y que el PGA es el torneo que más veces han conquistado los primeros vencedores de un 'major', no facilitan profetizar un cambio de tendencia después de Kiawah. "En golf cada día es más difícil ganar porque cada día hay más jugadores con opciones de victoria. Y el camino va a seguir siendo ese", comentó Tiger antes del torneo. El estadounidense siempre figura en las quinielas y su reciente acecho al número uno mundial puede servir de azote para acabar con una larga sequía, sólo acallada con algún que otro trofeo. Además, Woods llega a Kiawah golpeado por los sonados fracasos en los dos últimos grandes del año, donde claudicó en el momento más inesperado, cuando Tiger jamás fallaba.
El que espera sentado la llegada de Woods es el inglés Donald. La sensación de cansancio que da el británico ha abierto muchos frentes críticos en su contra, especialmente los que hablan de que no será capaz de ganar nunca un grande y los que se ensañan con la poca dureza con que ha exhibido el cetro mundial. Impresionado por la gran participación de Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos, Donald ve un cambio de tendencia en su juego, en la ansiedad que le hace dudar de su calidad. No será fácil, el PGA ya le fue esquivo a grandes jugadores como Ballesteros, Palmer y Norman.
Tiger y Donald no serán los únicos contendientes, pues Kiawah alberga un torneo donde aparecen los 108 mejores golfistas del mundo por ranking (hay 156 participantes). Entre ellos, el maravilloso Rory McIlroy, los eternos esperados Lee Westwood y Sergio García, el irreductible Phil Mickelson, el otro zurdo Bubba Watson, Hunter Mahan, el local Dustin Johnson, Rickie Fowler, el derrotado Adam Scott, etc...
Lo que sí es cierto es que el ganador será tremendamente habilidoso: Kiawah es un campo extremadamente largo (unos 7.100 metros), diseñado en paralelo a la playa, con un arenoso rough digno de los 'links' británicos y una dureza comparable a la del Abierto de Estados Unidos. Todo ello aliñado con la posible llegada del implacable viento, las tormentas veraniegas y el asfixiante calor estival que baña la costa Este norteamericana. Además, cuando Kiawah albergó la Ryder Cup de 1991, fatídica para Europa y el alemán Bernhard Langer, el torneo fue denominado como la "guerra en la costa". Ahora no parece muy diferente. El sudafricano Ernie Els, flamante e inesperado ganador del último British, aseguró que la victoria podría llegar sobre el par del campo, en el recorrido más difícil de Estados Unidos según la prestigiosa revista 'Golf Digest'.
Los españoles
España vuelve a presentar siete golfistas a un grande, como ya hiciera en el pasado Open Británico. La representación, una de las más extensas de la historia, llega a un torneo que jamás ha ganado nunca un español y que cuenta con el segundo puesto de Sergio García en 1999 como mejor resultado. Este año, la principal baza vuelve a ser el catellonense, aunque el canario Rafael Cabrera-Bello llega en un extraordinario estado de forma y como el único que ha ganado un torneo este año. El resto de la delegación la completan Miguel Ángel Jiménez, Álvaro Quirós, Gonzalo Fernández-Castaño y Pablo Larrazábal.
