GOLF
Sergio García ansía la Ryder
El español lidera el Wyndham Championship, último torneo de la temporada regular del Circuito Americano y última opción para meterse directamente en el equipo europeo de la Ryder.
Fernando López de Lorenzo
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La Ryder es el torneo más prestigioso del mundo del golf. Lejos de poder compararse a un major, el duelo entre Europa (hasta 1979 sólo la jugaban británicos) y Estados Unidos representa lo más puro del golf. Por ello, por el particular espíritu de equipo en un deporte absolutamente individual, por el aroma a competitividad que rezuma, Sergio García ansía estar en la Ryder. "No es un secreto lo que significa este torneo para mí. Amo la Ryder y quiero estar dentro. Si lo consigo, haré todo lo que pueda por ayudar al equipo europeo", comentó el castellonense antes de la primera jornada del Wyndham Championship, último torneo de la temporada regular del Circuito Americano (la semana que viene empiezan los play-offs) y última oportunidad para incluirse directamente en el equipo capitaneado por José María Olazábal. Tres días después, y con la cuarta ronda por disputar, Sergio lidera en solitario uno de los torneos más importantes de su vida.
La semana pasada, el español fallaba el corte en el PGA Championship y perdía su plaza directa (10 golfistas entran por resultados y el capitán se reserva dos elecciones para completar la docena de jugadores que conforman el equipo). El beneficiado fue el inglés Ian Poulter, tercero en el cuarto grande del año. Sin darse cuenta, García se vio fuera de un torneo fetiche para los españoles: Severiano Ballesteros y el propio Olazábal cimentaron gran parte de su leyenda en la Ryder. Ahora, a falta de una jornada y cuando más necesitaba destilar un alto nivel de golf, Sergio García ha dado la talla. Incluso ha recibido múltiples apoyos, entre ellos el de Olazábal, que insinuó que le elegiría en caso de que García no se clasificase directamente, o del inglés Luke Donald, número dos del mundo. "Sergio no se quiere perder la Ryder, ni siquiera poner en riesgo una posible elección. Es genial verle jugando un torneo tan sólido esta semana", comentó el inglés.
Lo cierto es que su actitud difiere mucho de la que le alejó temporalmente el golf hace dos temporadas, precisamente con la Ryder de 2010 en ciernes, y que luego ha paseado por los cuatro grandes de este año, sobre todo después de dilapidar sus opciones en Masters y US Open y fallar los cortes de los dos siguientes majors. Sergio, que jugó las Ryder de 1999, 2002, 2004, 2006 y 2008, pretende recuperar en el Wyndham su participación en el prestigioso torneo (en 2010 ayudó como vicecapitán a Colin Montgomerie) y una tendencia ganadora que parece tener abandonada: desde el The Players de 2008 no gana en el Circuito Americano y desde que venciese en el Castelló Masters y el Andalucía Masters en octubre del año pasado tampoco cuenta victoria alguna.
Tras una primera jornada complicada (-3 con una vuelta repleta de oportunidades de birdie erradas), Sergio resolvió sus dudas con un extraordinario 63 (-7) en la segunda ronda y se presentó al inicio del tercer recorrido con serias opciones de victoria (un tercer puesto le vale para superar a Poulter). Llegó el sábado y Sergio García no falló. Cinco birdies ridiculizaron a un solitario bogey y sirvieron para dejarle líder con -14 en el acumulado, un golpe de ventaja sobre Bud Cauley y Tim Clark, dos sobre Jason Dufner, Carl Pettersson y Harris English y otros diez peligrosos golfistas en apenas un margen de cuatro golpes. "Espero seguir jugando así mañana, porque tengo en mente el equipo europeo de la Ryder", dijo el jugador español al término de la tercera jornada. Feliz, sonriente, diferente, como si no le importase el mayúsculo reto que tiene enfrente; como si supiese que algo grande puede pasar; como si se viese en su adorada Ryder Cup.
