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Rory McIlroy o el último reto del insaciable Tiger Woods
El norirlandés recibe elogios de todos los rincones del mundo, incluso del todopoderoso Woods. El estadounidense lucha por reimponer su hegemonía.
Fernando López de Lorenzo
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Tiger Woods está acostumbrado a los retos. Ya sea completar el Grand Slam en un año, buscar ser el mejor golfista de la historia o reconquistar a un país que le denostó cuando salió la peor cara del estadounidense. Sus desafíos muchas veces se han tornado personales, pues nadie ha sido capaz de seguir su ritmo durante los casi 16 años que lleva de profesional. Incluso llegó a cambiar un juego y lo convirtió en deporte siendo, realmente, el primer atleta que juega al golf. Todo ello creó una leyenda que a sus 36 años se encontraba sin un oponente serio ni otras miras en el horizonte más allá de la superación personal. Hasta ahora. En el último lustro ha aparecido un joven norirlandés que tenía en Tiger su mayor ejemplo y al que el propio Tigre ha terminado por admirar. Se trata de Rory McIlroy y es la última prueba en el camino de Tiger por reimponer su hegemonía en el golf.
A sus 23 años, McIlroy ya diseña la que podría ser su era. Suceder a Tiger, tarea mayúscula para el resto de los mortales, parece hasta sencilla cuando el ganador del último PGA Championship golpea la pelota. Su forma de jugar recuerda al desparpajo con que desembocó Tiger en el circuito en 1996. "Ves su swing, ves su forma de puttear, ves como juega y no aprecias debilidades en ningún sitio. Además, sabes que su golf sólo irá a mejor", dijo Tiger tras contemplar como McIlroy ganaba ante una de las mejores generaciones de golfistas el BMW, un trofeo que llevaba grabado el nombre del californiano (Tiger ganó el BMW, antes Western Open, cinco veces en nueve años). "Cuantos más torneos ganas, cuanto más tiempo estás en esta situación, más normal se vuelve y empiezas a sentir que ganar es lo que tienes que hacer. Supongo que es lo que el siente desde que empezó", añadió McIlroy en referencia a los múltiples éxitos de Tiger.
La situación, con Tiger resoplando para llegar a las cotas del norirlandés, se ha repetido otra vez este mismo año (Honda Classic). Curiosamente, Tiger todavía no ha sido capaz de hacer suspirar a su joven rival cuando se han enfrentado. Todo ello, sin contar con la exhibición de McIlroy, adueñado del dominical rojo de Woods, en el PGA mientras Tiger mantenía la confusa deriva que ha mostrado en los últimos grandes. Entonces, el estadounidense también le alabó: "Es realmente impresionante verle cuando explota su talento. Es muy bueno". De momento, McIlroy es el único jugador del mundo que ha ganado más torneos que Tiger este año y el californiano también tiene que mirar hacia arriba tanto en la clasificación de la FeDex Cup como en el ranking mundial.
Precisamente en el PGA, el irlandés Harrington avivó el debate, imposible de detener. "La única que persona que ha ganado torneos con esa facilidad en mi época ha sido Tiger", comentó Harrington, ganador de dos British y un PGA. Pero el irlandés se adentró un poco más en el debate: "McIlroy está haciendo justo lo que tiene que hacer". Su rivalidad les ha hecho disputarse el número uno del mundo, de ser el centro de atención en cada torneo que coinciden y de rivalizar hasta con la todopoderosa NFL: el domingo, el deporte nacional de Estados Unidos comenzaba su nueva temporada y las audiencias de televisión de los partidos rivalizaron con la del BMW. "¿Es el inicio de nuestra temporada y competimos contra el BMW?", dijo el comisionado de la NFL, Roger Goodell. Lo que ignoró Goodell fue que Tiger y McIlroy se jugaban un torneo y el público ha pasado a valorar estos apasionantes duelos.
Las similitudes entre los dos golfistas son sorprendentes. Ambos arrasaron en sus primeros grandes; ambos conquistaron sus dos primeros majors con apenas 23 años; y ambos están llamados a suceder a Jack Nicklaus como mejor golfista de la historia. Sin embargo, el listón del Oso Dorado sigue muy alto. Ya lo dijo Arnold Palmer cuando Tiger asombró al mundo: "Será mejor, pero no se lo regalemos. Tendrá que hacerlo el solo". Sin haber terminado su obra, Tiger ya siente el aliento de otro depredador. Porque todos los dedos señalan a Rory McIlroy, el nuevo héroe del golf.
