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Balonmano | Liga Asobal

El Atleti se impone y despierta del sueño a un agerrido Quabit

El Quabit Guadalajara jugó de tú a tú al Atlético de Madrid durante cuarenta minutos, aunque sucumbió a la lógica y los rojiblancos ganaron por 27-33 en la segunda jornada de la Liga Asobal.

El Quabit Guadalajara jugó de tú a tú al Atlético de Madrid durante cuarenta minutos, pero finalmente sucumbió a la lógica y el equipo rojiblanco se impuso por 27-33 en la segunda jornada de la Liga Asobal.

Los hombres de Mateo Garralda fueron una sorpresa y un torrente mientras corrieron a la contra, espoleados por las paradas de Jorge Gómez. Pero el interminable banquillo rojiblanco, la calidad de su plantel y una formidable segunda mitad de su cancerbero Dahl dieron la victoria a los de Talant Dujshebaev.

Ambas escuadras iniciaron el choque con un ritmo lento e intercambio de goles, lo que beneficiaba a los alcarreños, que dejaron pasar así los minutos.

Los rojiblancos apostaban por sus pivotes, mientras el Quabit anotaba con el brazo de Nenadic y un voluntarioso De la Rubia, que lograba penetrar entre las torres colchoneras una y otra vez. Portentoso Jorge Gómez en la portería, los hombres de Garralda corrían en cuanto podían, y se instalaron en una renta de tres goles que el Atlético no era capaz de limar.

Los jugadores se marcharon al vestuario con un prometedor 18-16 tras una genialidad de Balic en el último segundo de la primera parte, que además de un gol forzaba la exclusión de Bozalongo. Los guadalajareños defenderían su ventaja en inferioridad.

Y llegó la igualada, favorecida por una serie de imprecisiones de los locales. La pájara le duró al Quabit siete minutos, hasta que anotó Fontenla desde su extremo. No aprovechó el Atlético la situación y se mantuvieron las tablas. No obstante Garralda prefirió detener el reloj y reordenar las ideas.

Dos tantos de De la Salud y Nenadic dispararon de nuevo a los arriacenses. Y ahí terminó el Quabit. Dujshebaev recurrió a Cañellas y Källman, se puso a parar Dahl y de nuevo mandó su equipo en el luminoso.

De hecho, se rompió el partido. Se hizo de noche en el ataque alcarreño y anotaban sus rivales sin piedad, vengando la afrenta a que se habían visto sometidos durante muchos minutos. De nuevo De la Rubia se echó el equipo a la espalda, y mantuvo a los suyos en pie, pero el marcador fue tomando las máximas rentas colchoneras, hasta el 27-33 final.