Polideportivo

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Elegir entre pasos para damas o picos inaccesibles

Sebastián Álvaro

Entre los pasados días uno y cuatro de noviembre se ha celebrado en Viella, en el valle de Arán, la primera edición del European Mountain Meeting, una iniciativa que nace con la vocación de convertirse en un foro sobre el alpinismo de referencia mundial. Tuve el honor de estar allí impartiendo una conferencia sobre lo que han sido mis expediciones más importantes y, sobre todo, cuáles son mis ideas sobre la aventura y el futuro de la escalada. Los asistentes a este encuentro pudieron asistir a proyecciones, competiciones de búlder, exhibiciones de salto base, paracaidismo o salidas a la montaña en compañía de, entre otros grandes montañeros, Álex Txikón, Edurne Pasabán o Leo Houlding.

La cuestión de fondo era intentar vislumbrar el futuro del alpinismo. Mi opinión es que muchas de las manifestaciones que se realizan hoy en la montaña no participan del sentimiento de la misma, de la esencia que hace del alpinismo algo más que un deporte. Hay ciclismo en la montaña, pero es ciclismo, vuelo en montaña, pero es paracaidismo, hay gimnasia y atletismo en la montaña. Son deportes en absoluto despreciables pero la montaña es otra cosa. Y luego está el turismo de montaña. Pero la montaña es otra cosa. Es grandeza, paisaje, soledad, silencio. Es riesgo, compromiso, camaradería y respeto y protección del entorno, porque de él dependemos.

Hablando con el alpinista italiano Simone Moro y el kazajo Denis Urubko, llegué a la conclusión de que en realidad en el Himalaya está ocurriendo el mismo proceso que ya ocurrió en los Alpes y que ya profetizara Alfred Mummery a finales del siglo XIX. Como todos los grandes pioneros, Mummery, además de abrir caminos con sus audaces escaladas, fue también capaz de reflexionar lúcidamente sobre el futuro de su pasión, resumida en una frase que, en realidad, es una filosofía de vida: "Un pico inaccesible... una escalada difícil...y ...un paseo para damas." Y exactamente en ese punto nos encontramos hoy día.

Por un lado están aquellos que, como Moro o Urubko, escalaron el primer ochomil en invierno en el Karakorum y ahora están planteándose abrir una ruta nueva en el Everest, que desdeñan los récords y prefieren abrir rutas de gran complejidad y compromiso. Y por otro están quienes ya están en la tercera etapa de Mummery, la que explica esas nutridas "procesiones" a cimas como la del Everest que vemos cada temporada siguiendo las cuerdas fijas colocadas por sus sherpas. En mi opinión solo preservaremos el verdadero espíritu de la montaña siendo fieles a otra máxima de Mummery que decía: "Cuando todo indica que por un lugar no se puede pasar, es necesario pasar. Se trata precisamente de eso".