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REALE ADEMAR 22-CHEKHOVSKIE MEDVEDI 29

El Ademar aguantó hasta que Chekhovskie se puso serio

El despertar de los balcánicos Vrazalic y Golubovic, junto a un sólido Asanin, volvieron a dar alas a los suyos y a obligar al veterano Vladimir Maksimov a llamar a capítulo a sus jugadores.

El sempiterno campeón ruso, el Chekhovskie Medvedi, esperó a la segunda mitad para mostrar su superioridad, justo tras un tiempo muerto de su entrenador que surtió efecto para acabar con la pelea de un Reale Ademar, que poco pudo hacer para evitar su segunda derrota casera en Liga de Campeones (22-29).

Sin embargo, lejos de jugar acobardados por la enorme diferencia de potencial, multiplicada por las importantes ausencias -Nantes, Ruesga y Tataritsev-, los leoneses se empeñaron en tutear a un rival, temible por su poderío físico, pero con una intensidad en su juego que en la primera parte estuvo muy lejos de su calidad.

Ello permitió a los locales sacar provecho de sus escasas opciones en ataque, fundamentalmente Iosu Goñi, autor de los cuatro primeros goles (4-4, minuto 12), que rompió un parcial de 0-3 del equipo ruso, que empezó a encontrar los resquicios en el sólido 6-0 defensivo leonés.

Un tiempo muerto de Manolo Cadenas, unido a varias exclusiones consecutivas y un mayor acierto de Asanin en portería, que había suplido a Malumbres, permitieron reducir la brecha y colocarse con una mínima desventaja esperanzadora al descanso 10-12.

El despertar de los balcánicos Vrazalic y Golubovic, junto a un sólido Asanin, volvieron a dar alas a los suyos (13-14, minuto 35) y a obligar al veterano Vladimir Maksimov a llamar a capítulo a sus jugadores. Éstos despertaron como un resorte, contestando con un parcial de 0-5 (luego 1-8) y ahí se escapó el partido para el conjunto español que no pudo romper ni con dos tiempos muertos, casi consecutivos de Cadenas, por que la máquina rusa empezó a actuar de rodillo con un Gorbok letal con sus lanzamientos.

Ni una doble exclusión rusa fue aprovechada por un Ademar, con un Chekvoskie que sacó a relucir todo su demoledor ataque que escasamente había brillado en la primera mitad para adquirir una renta insultante (17-27, minuto 52), mínimamente reducida al final (22-29) por la lógica relajación visitante.