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Golf | Abierto de Hong Kong

Jiménez escribe su historia

El golfista andaluz gana el Open de Hong Kong por tercera vez en su carrera y lo hace como el golfista de mayor edad en vencer en la historia del Circuito Europeo.

Fernando López de Lorenzo

Miguel Ángel Jiménez es un personaje con carisma, un hombre que respira y del que mana golf por los cuatro costados, un jugador que disfruta sobre la hierba, un golfista puro. Lejos de la forma que le han dado al golf los gimnasios, Jiménez se vale de todo su talento y barniza de forma brillante los momentos clave de su vuelta. No hay nada más peligroso que la sonrisa del 'Pisha' en un campo de golf. Le hace verse imparable, indestructible. Como ocurrió en el Open de Hong Kong, torneo al que le tiene tomada la medida pues con este último triunfo lo ha ganado tres veces. Esta victoria rompe varias marcas, la primera y más importante la preocupante sequía que atravesaba el malagueño, sin ganar desde el Omega European Masters de 2010. La segunda barrera que salta Jiménez con este triunfo es la de ganador con mayor edad del Circuito Europeo. Con 48 años y 318 días, el español ya es el golfista más mayor en ganar un campeonato en Europa. Jiménez ha hecho historia.

La humildad de Jiménez le impide ver las cosas de otra forma que no sea agradecido. "Lo más importante es que hago lo que más me gusta en la vida y algo me ha dado todo este placer. Ganar ahora con 48 años, darme cuenta que llevo 24 en la élite y ver que todavía quiero a este deporte, que es fantástico, que amo lo que hago, que de verdad me divierto, es todo lo que tengo para competir con las nuevas armas", dijo realmente emocionado tras ganar. "Ojalá no sea el último", terminó mientras sonreía, como si supiese que habrá más oportunidades para él, como si avisase que esto no es todo, que queda mucho Miguel Ángel Jiménez.

Lo cierto es que el torneo de Hong Kong olía a éxito español desde el principio. Javier Colomo puso el listón bien alto en la primera jornada y sólo el propio Jiménez y el sueco Fredrik Andersson Hed, otro veterano, siguieron el implacable ritmo. Pero Colomo pecó de voluntarioso y se dejó todo en una gran primera vuelta. Mientras, Jiménez guardaba todo su arsenal. Desde el hoyo 11 de aquel jueves, Jiménez no ha hecho un sólo bogey, ni un atisbo de error, ni un tachón en su tarjeta. Por mucho que se esforzasen el neocelandés Michael Campbell, insistente en su enésimo resurgir, y el sueco Andersson Hed, el trofeo buscaba cobijo entre las manos del español. Tanto viernes como sábado, y con dos vueltas que podrían parecer discretas, 67 y 68 sobre par 70, Jiménez fue preparando su asalto final.

Ese llegó el domingo. Jiménez partía igualado en liderato con Michael Campbell en -10. Andersson Hed lo veía todo desde un buen pero insuficiente -8. Y entre medias uno de los valores del golf italiano y mundial, Matteo Manassero, -9. Campbell apretó pronto con un birdie en el uno; sin embargo, el sprint inicial no escondió su baja forma y los bogeys empezaron a aflorar muy pronto. La amenaza para Jiménez, que esperaba todos los ataques posibles, se centró en el sueco. Mientras el español, que no lo pasó bien con el putt, hacia birdie al 3, Andersson Hed coleccionaba un triplete de ellos (2, 3 y 4) y dejaba el empate a -11 en cabeza desde muy pronto. El sueco, que confesó haber jugado el mejor golf de su vida, repetiría hazaña más tarde, pero Jiménez ya estaría demasiado lejos entonces.

El español alcanza unos niveles de precisión impresionantes en el momento en que suele necesitarlos. Visto que hoy no iban a entrar los putts, Jiménez empezó a acercarse a la bandera. Una abrumadora sensación de control se cernía sobre Hong Kong. Fue una auténtica exhibición, digna de las que cuentas leyendas de héroes. Hizo birdie al 7, repitió resultado al 8, dio un golpe apoteósico con la madera cinco en el 9 para un nuevo birdie y terminó de ganar el torneo en el 10 con otro excelente birdie, éste sí convirtiendo un buen putt. Poco, o nada, importó el furioso arranque de juego de Andersson Hed, que hizo otros tres birdies en 12, 13 y 14. La historia estaba contada. Miguel Ángel Jiménez se había encargado de escribirla y no era otra que la suya.