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FÚTBOL SALA | ESPAÑA 2-BRASIL 3

España pierde su estrella ante la pentacampeona del mundo

España mereció su tercera estrella pero cayó ante Brasil con la sensación de que pudo ganar, como en Río de Janeiro (2008). Hoy, el gol de Neto en la prórroga, a falta de 19'', acabó con el sueño español.

Edu Herrero

No hay cabida para los reproches, solo para las alabanzas. España ha caído hoy en la final del Mundial de Tailandia con la cabeza muy alta. Era la quinta final consecutiva de esta selección en los mundiales: 20 años en la élite; 20 años siendo la referencia junto con Brasil; 20 años en lo más alto de este deporte. Tiene dos estrellas de oro bordadas en la camiseta y tres subcampeonatos mundiales en un palmarés histórico. España cierra hoy un ciclo de 119 partidos sin perder. No conocía la derrota en tiempo reglamentario desde 2005, cuando cayó precisamente ante Brasil por 2-1. Hoy, siete años después, volvió a perder y lo hizo en la prórroga, dando la cara hasta el final y con grandes posibilidades de haber ganado. El gol de Neto a falta de 19 segundos para los penaltis acabaron con los hombres de Venancio López, que, pese a la derrota, son héroes.

Enfrente tenía a Brasil, a Falcao, a Neto, a Ari, a Fernandinho, a Tiago, a Jé, a Rodrigo... A un elenco de estrellas que han conseguido convertir a la selección brasileña de fútbol sala en la pentacampeona del Mundo (desde 1989 ha ganado Holanda (1989), Hong Kong (1992), España (1996), Brasil (2008) y Tailandia (2012)). Esto es historia y España está en esta historia. En una final tremendamente igualada, primero se adelantó Brasil con un tanto de Neto. Luego España le dio la vuelta al marcador con los goles de Torras y Aircardo. La estrella estaba cerca pero apareció Falcao para poner la pelota en la escuadra. En la prórroga, cuando ya nos preparábamos para los penaltis, Neto se consagró con una jugada de mago que acabó con España, con una gran España.

La primera parte de la Selección fue inmensa pero infructuosa, porque se llegó al descanso con el 0-0 inicial. Injusto. España dominó, controló y tuvo las mejores ocasiones. Fernandao fue una bestia en ataque y en defensa, un peligro contante con su imponente disparo. Reventó las vallas pero no la red de Tiago, que se defendió bien por bajo y que fue el mejor de una Brasil que destaca por su ataque, aunque se tuvo que defender más que nunca.

Un ejemplo fue el balance de en este primer periodo: dos faltas, una mano y un entradón tremendo al tobillo de Sergio Lozano, que se fue llorando. Aunque 'el Búfalo' volvió a la pista al final de este periodo, justo cuando el pabellón de Huamark cantó un gol ficticio de Fernandao, confundidos por el efecto óptico. Parecía que había entrado, pero la realidad era el 0-0 al descanso, con Falcao inédito en el banquillo y el meta español Juanjo, inédito en la pista.

Pero el fútbol sala es gol. Y eso es lo que les sobra a los brasileños. Plantearon la primera parte para refugiarse y salieron en la segunda a morder. En 2 minutos tiraron más veces que en 20 y, con Falcao ya en pista, llegaron las ocasiones de la 'canarinha' y el gol. Neto, el gran héroe hoy, conectó un zurdazo cruzado, que esquivó las piernas de los españoles y sorprendió a Juanjo, quien reaccionó tarde. Era relativamente injusto, pero era real. Lo mejor es que aún quedaban 16 minutos para el final. Brasil volvió al planteamiento conservador y esta vez España sí encontró el gol en su avasallamiento.

Fue en otra jugada ensayada de Venancio: sacó Kike para Miguelín, que disparó con la zurda. Tiago se lució y en el rechazo, Jordi Torras fusiló. La inercia fue tremenda porque un minuto después, Aicardo completó la remontada con un zurdazo que se tragó Tiago por bajo. La Selección pudo sentenciar con otra estrategia mágica que Torras mandó al larguero, pero Brasil resistió. España tenía el hilo en la mano para coser su tercera estrella, pero aún había mucho que contar.

Apareció Falcao

Quedaban cuatro minutos para el final del partido cuando apareció Falcao. El genial y controvertido jugador brasileño la clavó en la escuadra desde la posición frontal, y devolvió la igualdad. España contaba con una de estas. El resultado, 2-2, era el mismo que en la final de hace cuatro años. La prórroga fue irremediable.

Con la final de Río de Janeiro en la memoria, en la que España cayó injustamente en los penaltis, los jugadores de Venancio López saltaron a por el tercer gol. No querían los penaltis. Al la Selección le faltó fuelle para atacar pero supo defenderse. Juanjo paró un doble penalti a Rodrigo y cuando ya nos resignábamos a los penalti, Neto hizo la jugada de su vida. Se fue de Fernandao haciendo malabarismos por la línea lateral y, de otro zurdazo, rompió la red, rompió a España, rompió el sueño de la tercera estrella y rompió todos los registros convirtiendo a Brasil en la pentacampeona del mundo, también en fútbol sala. Histórico.