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GOLF | ESPAÑA

"La Federación no ayuda nada"

Miguel Ángel Jiménez acusa al organismo de insolidario, mientras que la propia Federación asegura que es imposible colaborar económicamente. El golf español se resquebraja.

Fernando López de Lorenzo

El año 2012 llegaba con una pinta excelente para el golf español. Con la Ryder Cup de fondo, los jugadores españoles habían completado un último año y medio apoteósico. En la temporada 2011, cuando empezó la carrera por llegar al duelo contra Estados Unidos, los españoles ganaron hasta siete torneos. Todo indicaba que la Ryder de Medinah tendría la más nutrida representación española de la historia. Además, el calendario del Circuito Europeo había reservado siete fechas para torneos en España; sin embargo, todo se torció. El nivel de los jugadores se desplomó y España, la joya de la corona del Circuito Europeo, ha perdido su prestigio y la tensión se desborda entre las desgastadas costuras.

En 12 meses, los españoles ganaron siete torneos (Pablo Martín, Álvaro Quirós en dos ocasiones, Pablo Larrazábal, Gonzalo Fernández-Castaño y otros dos de Sergio García). Con esta presentación llegó el esperado año 2012. Y empezó muy fuerte. Rafael Cabrera-Bello irrumpió con varias increíbles participaciones en 2011 y la aderezó con una victoria principios de 2012. Por méritos propios, España parecía que contaría con varios golfistas entre las filas del equipo europeo. Con la casi segura participación de Sergio García, animal de Ryder, quedaba por ver como responderían los demás jugadores españoles ante la presión.

Además, el capitán era José María Olazábal, amigo y compañero de muchos de los golfistas españoles. Hasta los medios de comunicación europeos hablaban del poder que llegaba desde la Península Ibérica. Pero algo se rompió en el apremiante golf español. Ese último triunfo de Cabrera-Bello en el Golfo Pérsico, la tierra prometida de los españoles, supuso un punto y aparte en el golf nacional.

Primero cayeron los torneos en los que España era anfitriona. La galopante crisis golpeó de lleno a los patrocinadores, la mayoría públicos, y las semanas en blanco empezaron a verse en la agenda del circuito. Se jugaron el Open de España, el Open de Andalucía y el Mundial Match Play en Finca Cortesín. Éste fue el último que visitó nuestro país. El Iberdrola Open de Mallorca, el Madrid Masters y un torneo de la categoría del Andalucía Masters en Valderrama, uno de los mejores campos del mundo, se perdieron por el camino. Incluso el Castelló Masters, ideado por Sergio García, poderoso promotor, se cayó de la agenda. Y las tensiones cogieron forma.

De la criba sólo ha escapado el Open de España, organizado por la Federación Española de Golf, lo que ha generado un incómodo malestar entre algunos de los mejores golfistas españoles, muchos también promotores. "La Federación no intenta, en absoluto, ayudar. No he tenido ayuda con mi torneo nunca. Siempre pregunto y me dicen que no. Es algo para los jugadores, para el Circuito, me he dejado mucho dinero en él y quiero dejar claro que no he recibido nada de ayuda", comentó un desilusionado Miguel Ángel Jiménez, promotor del Open de Andalucía. El malagueño ha visto como Andalucía, la mina de oro del golf español corre el riesgo de hundirse, pues el año que viene ningún torneo del Circuito Europeo pisará sus tierras (a falta de confirmación oficial, el Open de España, del 18 al 21 de abril de 2013, se jugará en El Saler, Valencia).

Desde la Federación, cuyo torneo cuenta con una poderosa dotación de dos millones de euros en premios (más de 333.000 para el ganador), se alega el alto coste que supone emprender un campeonato de esas magnitudes, imposible de sostener entre las condiciones económicas en las que se mueven todas las instituciones públicas. Además, el máximo organismo del golf español, que nunca había financiado ningún otro torneo en España, cuenta con otro torneo de grandes dimensiones: la versión femenina del Open de España, también a nivel europeo.

Volviendo a los jugadores, pasaron los meses y la ilusión porque España fuese el núcleo duro de Europa en el Circuito y en la Ryder se desvanecía. De hecho, desapareció. El testigo de España en la organización de torneos lo han asumido Oriente Próximo, China y África, además de Bulgaria, que organizará el Campeonato del Mundo de Macth Play, hasta ahora celebrado en Finca Cortesín (Málaga). El panorama desolador contagió a los golfistas españoles. De soñar con tres o cuatros representantes entre las filas de Olazábal se pasó a no saber si el vasco podría contar con la presencia de uno y si para ello debía hacer uso de una de las dos elecciones que se reservó para confeccionar el equipo final.

Ese miedo sacó lo mejor de algunos. En agosto, a una semana de cerrarse la lista directa para la Ryder, Sergio García ganó el Wyndham Championship y se hizo con un puesto entre los europeos. El castellonense resultó ser una parte muy activa en la estratosférica remontada de la jornada final en Medinah. Del resto no había noticia, hasta que Fernández-Castaño, otro promotor, venció en Italia. Fue antes de la Ryder, pero demasiado tarde para poder entrar en liza. El arreón, unido a la rabia por la desaparición de tantos torneos en España, impregnó de orgullo a Miguel Ángel Jiménez, que ganó con autoridad la semana pasada en Hong Kong. Una exhibición que puede haber llegado demasiado tarde, pues España ha dado un paso demasiado grande hacia atrás, tal vez irreversible, y ha dilapidado su esforzada reputación. El golf español se resquebraja y no parece que la situación vaya a cambiar.