GOLF | CTO EUROPA DE PRENSA
El día que fui campeón de Europa
Junto a casi una cuarentena de periodistas europeos fui a Agadir (Marruecos) al Campeonato de Europa de golf para prensa. Para mi sorpresa, les gané. Esta es la historia.
Fernando López de Lorenzo
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Uno de los tabúes del periodismo es el propio periodista. Nunca se debe escribir en primera persona, salvo en la opinión; las historias son las del resto del mundo. Hasta que un día te toca hablar de ti mismo. Por ello pido perdón antes de seguir escribiendo y que ustedes sigan leyendo. Hace un mes recibí una invitación de la Oficina de Turismo de Marruecos. Me invitaban, como periodista deportivo especializado en golf, al Campeonato de Europa para prensa en Agadir, una bonita ciudad en el tercio sur de este país africano. El torneo, disputado los días 7 y 8 de diciembre, nos llevaría a casi una cuarentena de periodistas de toda Europa por dos magníficos campos: Golf du Soleil y Golf de L'Ocean. Sin pensarlo cogí mis palos y fui. Quería ser campeón de Europa.
El primer día, el Golf du Soleil (par 72) nos recibió en toda su plenitud. Preparado para albergar una competición de alto nivel en cualquier momento y de la mano del Nicolas Barraud, su joven director, el recorrido se defendió lo mejor que pudo de nosotros. Mejor dicho, hizo lo contrario. Calles estrechas, eso sí, rodeadas de un rough corto y benevolente, conducían a unos greenes realmente complicados. Entre miles de caídas prácticamente inapreciables, la bola rodaba a velocidades descontroladas. Fue ahí donde tropecé una y otra vez. El resto de mi juego funcionaba a la perfección: 14 greenes en regulación, algunos con muy buenas oportunidades de birdie, y 10 calles son unas buenas estadísticas, sólo estropeadas por la mala cifra de 34 putts. Un registro que me condujo a un 75, ciertamente injusto, y a liderar la tabla de la clasificación scratch (absoluto) con cierta holgura sobre los candidatos italianos (Federica Rossi y Alessandro Beluccini) y uno de los representantes alemanes (Thomas Gaber).
El sábado llegó la ronda final. El Golf de L'Ocean, dividido en tres recorridos de nueve hoyos (nosotros jugamos el amarillo y el rojo, par 71), gozaba del mismo nivel que el campo Golf du Soleil. A pesar de contar con apenas dos años, el campo promete un excelente nivel. Y guerra, mucha guerra. Gigantescos eucaliptos delinean hoyos largos y muy movidos, todos esperando para regalarte algún golpe de más en cualquier momento. En los greenes, bastante grandes, se jugaba al mismo juego que el día anterior pero a una velocidad inferior. Ni siquiera los caddies han tenido tiempo de conocer cada rincón del campo. Y por allí se sufre bastante.
Los registros, similares a los del primer día (14 greenes, 9 calles, 36 putts), me llevaron a un final de 76 golpes. De nuevo, siempre bajo mi opinión, demasiados para el buen juego ofrecido, manchado con un absurdo triple bogey en el hoyo 17, precisamente el más fácil del campo. Aún así, y a pesar de la excelente ronda del germano Gaber, 74 golpes que le valieron para ser segundo, la renta cosechada en el Golf du Soleil fue suficiente para terminar victorioso en mi primer torneo en África y la primera visita a este precioso continente. Por ello, con esfuerzo y mucha ilusión, puedo decir que en Agadir me convertí en campeón de Europa de golf entre mis compañeros periodistas.
Mientras, el otro representante español, José Luis Barbero, editor de la revista digital golfhoyoahoyo.es, terminó en novena posición gracias a una excelente segunda jornada que compensó buena parte de lo realizado el primer día.
