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Manolo Martínez

"He adelgazado 40 kilos al dejar de entrenarme"

Manolo Martínez ha sido el último español en incorporarse al medallero olímpico con su bronce en Atenas 2004 tras la descalificación por dopaje del oro, el ucraniano Yuri Bilonog. El leonés disfruta "como un niño" de un éxito que le ha pillado ya retirado y con 40 kilos menos de peso.

¿Cómo se siente al verse entre los medallistas olímpicos españoles de la historia?

Cuando me llegó la noticia sentí mucha alegría, y ahora un tremendo orgullo. Estar ahí, en el palmarés con el resto de medallistas... Es un sueño cumplido, la medalla internacional que faltaba en mi historial. Ya tenía en Mundiales y en Europeos, pero no en los Juegos.

¿Y cómo sabe un podio ocho años después y ya retirado?

Me sabe muy bien. No me importa tanto que llegue con ocho años de retraso, estoy disfrutando como un niño. Tiene su puntito gozar ahora del momento de gloria, cuando ya no me lo esperaba. ¡Si hasta he sido Trending Topic en Twitter! Y eso es mucho decir para un lanzador de peso. Me siento afortunado.

¿Le ha sorprendido el eco mediático de su medalla?

Un poco sí. Es curiosa la repercusión que se puede alcanzar por avanzar un solo puesto, sin haber lanzado más, con la misma marca... Son las contradicciones del deporte.

Pero se quedó sin la foto.

Más que la foto, lo que siento es no haber podido subir al podio en un lugar tan emblemático como Olimpia. Pero prefiero verlo de otra forma: ahora tengo la posibilidad de disfrutar del éxito en solitario.

¿Cómo recuerda ahora aquella competición en Olimpia?

La recuerdo como mi mejor resultado en unos Juegos, pero también como mi mayor fracaso. Porque a Atenas acudí en mi mejor momento, incluso estoy convencido de que podría haber ganado. De hecho, unas semanas después estuve en marcas de oro olímpico en la Golden League.

Hay otros deportistas a los que no les gusta heredar un podio por descalificaciones por dopaje de otros compañeros. ¿Usted se siente a gusto con esta medalla?

Por supuesto. El dopaje no está justificado en ningún caso. Si tú aceptas el reglamento de una competición, y luego lo infringes, tienes que asumir que vas a ser descalificado y debes dejar la medalla. Si compites con trampas, has de pagar por ello. Otra cosa distinta es que no me gusta criminalizar al que se ha dopado, porque no por ello tenemos que colgarle en la plaza del pueblo. Pero si has hecho trampas, has de pagar, porque te has saltado las reglas del juego, de un juego que además tiene implicaciones de tipo económico.

Dice su entrenador, Carlos Burón, que si se revisaran más podios, usted tendría más medallas internacionales.

Nunca se sabe... Eso es como ponerse a discutir del sexo de los ángeles. Por desgracia para mi deporte, los lanzadores estamos en unas especialidades que despiertan más sospechas que otras, porque la fuerza es muy importante. ¿Cómo podemos saber quién sí y quién no? Sería osado.

Está muchísimo más delgado que en su época de atleta en activo...

Pero he perdido sobre todo músculo. Cuando dejas de entrenarte para la alta competición, con la misma intensidad que entonces, no puedes mantener ese nivel muscular. Ahora peso 105 y en activo estaba en torno a los 145. He bajado 40 kilos, pero me noto sano.

¿Y a qué se dedica actualmente? ¿Sigue con el cine?

Pues la verdad es que no he vuelto a tener ninguna oferta como actor, quizá sea por la crisis... Pero yo sigo en muchas cosas. Estoy de ayudante de Burón y tenemos un grupo muy interesante de lanzadores en León. Además estoy implicado en otros proyectos artísticos de música, pintura, escultura... Yo no paro.