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Polideportivo | Foro Espacio 2014-AS

Bryce Bevin: "No es igual mover cinco jirafas que 22 toros"

Bryce Bevin, seleccionador de rugby, protagonizó el Foro 2014-AS. Quiere un XV formado por 25 o 30 jugadores profesionales. Habló de rugby largo y tendido con los asistentes.

Mario Ornat
Bryce Bevin: "No es igual mover cinco jirafas que 22 toros" Ampliar
BALONCESTO Y RUGBY. Juan Antonio Orenga, nuevo seleccionador de baloncesto, y Bryce Bevin, que ha vuelto a coger las riendas del rugby, intercambiaron balones. | Jesús Rubio

La selección española de rugby inicia el 2 de febrero el Seis Naciones B, clasificatorio para la Copa del Mundo de 2015, y Bryce Bevin afronta el reto de llevar a su equipo al Mundial, como hizo ya en 1999. Bevin tomó a su cargo otra vez el XV del León este verano, con Javier González Cancho como nuevo presidente de la Federación Española (FER): "Vivimos tiempos muy interesantes para nuestro deporte", dijo Bevin en el arranque de su intervención ayer en el Foro 2014-AS, donde trató el pasado, presente y futuro del rugby: un deporte de laborioso crecimiento en España, en comparación con otras disciplinas como, por ejemplo y en referencia al anfitrión ayer, el baloncesto: "Es más fácil mover a cinco jirafas que a 22 toros", expuso Bevin gráficamente.

El técnico neozelandés fue presentado por el anfitrión del Foro, el presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, y el director de AS, Alfredo Relaño. Sáez valoró la atracción que el juego inventado por Webb Ellis ejerce sobre los profanos: "Es un deporte que desconozco por completo, pero siempre que me encuentro con un partido, me quedo viéndolo: el rugby nos puede enseñar muchísimo a otros deportes que contamos con mucha mayor repercusión". También Alfredo Relaño, en su presentación y bienvenida a Bevin, subrayó su "admiración" por el rugby: "Es el deporte que durante un tiempo más largo logró extender los ideales con los que nació originalmente la actividad deportiva. Puede que ahora se haya corrompido un poco, una corrupción con minúsculas, al hacerse profesional, pero ha resistido mucho más que cualquier otra disciplina".

El salón estuvo repleto con un público heterogéneo. Entre ellos, el flamante seleccionador de baloncesto, Juan Antonio Orenga, el campeón del mundo Jorge Garbajosa o Fernando Romay, plata en Los Ángeles. Un nutrido grupo de periodistas especializados en el deporte del balón oval, aficionados, ex jugadores, entrenadores, formadores y directivos de equipos y clubes, o empresas relacionadas con la explotación comercial de este juego, que vive un momento de ebullición también en España. Bryce Bevin enfatizó ese cambio: "Yo llegué a España en 1993 y en la rueda de prensa de presentación estuvimos tres personas: hoy tengo que hablar para un auditorio lleno".

En esos objetivos y en la mejora del rugby español desde la base se empeña Bevin. Amante del trabajo de campo, de la proximidad a pequeños clubes y escuelas, a regiones en desarrollo, el hombre que hace 20 años llegó "con una maleta llena de cintas de vídeo" para enseñar rugby y ha armado una red de captadores de talentos jóvenes por toda España; y piensa ahora en que la FER auspicie un centro educativo de rugby: "Que tras el colegio o el instituto puedan estar allí, estudiar y entrenar".

Bevin ofreció algunas pinceladas del rugby español en todos sus estadios: "La cantera está muy viva: tenemos 15.000 licencias y muchos niños y niñas que juegan en clubes pequeños. A nivel élite, nos movemos en lo que la IRB llama el Tier 3, el tercer escalón del ránking mundial: estamos tocando a la puerta del nivel 2 con países como Rusia, Rumanía, Georgia... y ese es el reto".

España ocupa ahora mismo el puesto 18º en el ránking de la IRB, por delante de algunos rivales más cualificados en el Europeo. Pero será la competición la que establezca la verdadera jerarquía: "La meta inicial de la que hablamos con Cancho es clasificarnos para la copa del Mundo de 2019. Es lo más realista: pero si podemos meternos en la de 2015, lo vamos a intentar. No es fácil. Cuando fuimos al Mundial de 1999 la IRB había abierto el Mundial a 24 equipos. Ahora van 20 y eso provoca que sea muy exigente". La clasificación comienza el 2 de febrero con el Seis Naciones B, un Europeo contra Rusia, Bélgica, Georgia, Rumanía y Portugal.

El caso francés. Para ese objetivo, Bevin no contará con los jugadores hispano-franceses con los que Regis Sonnes elevó el techo de España el año pasado. El asunto ha generado enorme polémica entre los seguidores del XV del León. El seleccionador repitió que su prioridad es "hacer un equipo y darle valor a la camiseta de España". Es decir, que nadie tenga prerrogativas para que el jugador o su club elijan cuándo acudir a la convocatoria: "Había cuatro jugadores jugando en equipos franceses, en Bordeaux Begles y Bourg-en-Bresse. Se les convocó en tres ocasiones y tres veces no quisieron aceptar el regalo de esta camiseta. No quisieron venir y no puedo hacer nada al respecto. La puerta va a seguir abierta, pero ellos saben que antes tendrían que cumplir con algunas cuestiones burocráticas".

Más allá de la controversia, Bevin dijo estar "muy contento" de la gira de noviembre por Namibia, un triangular en el que España superó al equipo anfitrión y a Zimbabue, y de la reciente concentración en Las Rozas: "Estamos en las mejores condiciones posibles para afrontar la clasificación. El año pasado se lograron grandes resultados y yo no quiero cortar la música de Regis Sonnes", señaló en referencia a las victorias con el anterior técnico.

Profesionalizar. Con franceses o sin ellos, Cancho y Bevin apuestan por profundizar la vía de profesionalización abierta en el Seven, que será olímpico en Río 2016: "Nuestro equipo de rugby siete está en la élite: hay 12 jugadores con contrato de la FER y en el XV queremos alcanzar a 30 o 35... Algunos coincidirán, no es problema". Para eso, la federación cuenta con "el apoyo de la IRB, que trata de globalizar el rugby"; y, por supuesto, busca financiación. "No puedo hablar del dinero porque no me lo cuentan -bromeó Bevin-, pero sé que están trabajando a tope para sacarlo adelante".

Varias preguntas de veteranos dudaron de la viabilidad del rugby profesional en España. "Cuando yo llegué aquí éramos cuatro: ahora hay tres o cuatro en cada club", replicó Bevin, que detalló las tiranteces del "sistema híbrido" de la liga española, con profesionales, semiprofesionales y amateurs: "Se ven cosas raras. En Hernani estuve viendo a un pilar profesional de Nueva Zelanda, que ha sido internacional júnior y pesa 125 kilos; chocó con un chico que juega en sus ratos libres y lo dejó medio muerto. La preparación y alimentación profesionales son 10-15 kilos. Es una distancia considerable". Bevin ejemplificó en el caso de Jon Magunazelaia, jugador del Gernika: "El capitán de nuestra selección es un chico que conduce un camión todo el día: por la tarde se baja y se mete al gimnasio; luego va a entrenar al campo. Y ni siquiera sabe si podrá venir al primer partido del Europeo porque tiene que encontrar alguien que le haga el trabajo: es autónomo".

Ese camión y ese capitán son la síntesis del rugby en España. Y cambiar la imagen, un reto colectivo que Bevin afronta en primera persona.­