Balonmano

Balonmano

balonmano
balonmano

Balonmano | BRASIL 26 - RUSIA 27 | MUNDIAL

Rusia sufrió más de lo esperado

Brasil cortocircuitó a los rusos e incluso dispuso del último lanzamiento de Teixeira que le hubiese permitido forzar la prórroga, pero no entró.

EFE

Rusia sufrió más de lo esperado Ampliar
Timur Dibirov (izq), extremo de Rusia, discute con Felipe Borges Dutra Ribeiro, extremo de Brasil, durante el encuentro de Octavos de Final del Mundial de balonmano España 2013 que se celebra en el Pabellón príncipe Felipe de Zaragoza. | Javier Cebollada

Rusia sufrió mucho más de lo esperado para certificar su acceso a los cuartos de final del Mundial de España 2013 al superar por un solo gol a Brasil que, con una defensa intensa y pegajosa, cortocircuitó a su rival e incluso dispuso del último lanzamiento de Teixeira que le hubiese permitido forzar la prórroga.

A los brasileños les costó tomarle el pulso al encuentro y se encontraron en los cuatro primeros minutos con un 0-3 favorable a los rusos y un penalti fallado que hacía presagiar lo peor para la suerte del primer encuentro de los octavos de final de Zaragoza.

Los hombres de Jordi Ribera no solo supieron reaccionar sino que le dieron la vuelta al marcador ante un sorprendido conjunto ruso que tenía enormes problemas para atacar la defensa adelantada de Felipe Ribeiro, con el exjugador del CAI Aragón Felipe Borges como encargado de obstaculizar la circulación del balón del distribuidor del juego ruso.

Tras el vaivén inicial, el encuentro pasó a desarrollarse con una gran igualdad en la que no se superaron los dos goles de diferencia, salvo con el 5-4 siempre a favor del equipo dirigido por Oleg Kuleshov.

Los brasileños le ganaban la partida en labores defensivas a su rival, aunque tenían muchos problemas para frenar al lanzador Sergei Borkov, quien con cinco goles fue el máximo anotador en la primera mitad, y con un inspirado Nascimento bajo los palos que interceptó hasta seis lanzamientos, alguno de ellos en contragolpe.

Los rusos trataban de imponer su mayor poderío en defensa y lanzar así su poderoso contraataque, pero apenas pudieron conseguir su objetivo. A pesar de ir por detrás en el marcador, al final de la primera parte los brasileños fallaron hasta un par de lanzamientos para irse al descanso con ventaja y romper la igualada que finalmente señaló.

Lejos de encogerse, los amarillos salieron dispuestos a convertirse en los protagonistas de la primera sorpresa de cuartos y a los seis minutos tenían dos goles a su favor (17-15). Los goles del imparable Gorbok, con casi el cincuenta por ciento del total de  su equipo en muchos momentos, autor de los tres primeros tantos impedía a su rival abrir una brecha más amplia.

Kuleshov no terminaba de encontrar el mecanismo para que su equipo dejase de sufrir, en un partido en el que dos defensas antagónicas se estaban imponiendo a los ataques. Situó a sus dos hombres más corpulentos, Evdokimov y Rastvortev, y creó una muralla que se convirtió casi en infranqueable para los brasileños.

Los rusos habían recobrado unos minutos antes el dominio en el electrónico (18-19), pero no conseguían disponer de una ventaja mínima que les tranquilizase.

Ambos conjuntos padecieron una travesía del desierto de infructuosos ataques por parte de unos y otros con más de cuatro minutos sin ser capaces ninguno de ellos de hacer subir algún tanto al marcador. Ese desgaste atacante fue el que terminaron acusando los brasileños que vieron como su rival aprovechó para irse por primera vez en el marcador hasta los tres goles de ventaja hasta en un par de ocasiones.

La exclusión del gigante Rastvortsev no supieron aprovecharla los amarillos que siguieron a remolque de su rival que mantuvo los tres goles de diferencia a su favor.

La controversia llegó con la expulsión de Ribeiro a falta de minuto y medio con un penalti que se estrelló en la cara de Levshin, quien minutos antes ya había sufrido otro impacto. Los colegiados no vieron punibles los malos modos de Timur Dibirov y el partido parecía visto para sentencia, pero aun así los brasileños intentaron enredar a su rival con una defensa presionante que les permitió ponerse a un solo gol (26-27), aunque el marcador ya no se movería hasta el final.

El técnico ruso se jugó el todo por el todo al pedir un tiempo muerto, que pudo convertirse en su tumba, cuando su extremo volaba para intentar batir a Nascimento. Faltaban dieciocho segundos y  Kuleshov quería dejar todo bien atado, pero con lo que no contaba era con la falta cometida por Shishkarev que dio ocho segundos para que Teixeira en el último lanzamiento tuviese la opción de forzar la prórroga.