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Balonmano | DINAMARCA 30-TÚNEZ 23

Dinamarca sufrió en la primera parte y sentenció en la segunda

Una desdibujada Dinamarca en los minutos iniciales permitió a Túnez soñar con la sorpresa, pero la calidad y experiencia fue madurando a su rival.

Dinamarca sufrió en la primera parte y sentenció en la segunda Ampliar
El pivote de Túnez Mahmoud Gharbi (de espaldas) es sujetado por el extremo de Dinamarca Lasse Svan (i) y el pivote René Toft (d), durante el partido de octavos de final del Mundial de Balonmano España 2013 que se disputa esta noche en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza. | Javier Cebollada

Dinamarca pasó el exigente cruce con Túnez, que amenazaba con poner en peligro la teórica superioridad del conjunto escandinavo, y supo sufrir en la primera mitad para dejar sentenciada la contienda a poco de iniciado el segundo periodo.

Una desdibujada Dinamarca en los minutos iniciales permitió a Túnez soñar con la gran sorpresa del Campeonato, tal y como había hecho en la primera fase con Alemania, pero la calidad y experiencia de los últimos campeones de Europa fue madurando a su rival.

Ni siquiera necesitó de una gran actuación del mejor jugador del Mundo, Mikkel Hansen, que estuvo más bien gris en el primer tiempo, para darle la vuelta al marcador inicial y dejar bien claro que no iba a consentir ningún tipo de rebelión en su condición de favorito. El comienzo del encuentro evidenció muchos nervios en ambos conjuntos y una Túnez hipermotivada, que con una expeditiva y dura defensa se adelantó en el marcador y llegó a tener hasta tres tantos de ventaja en varias ocasiones, la última en el minuto 10 (3-6).

El equipo mediterráneo salió beneficiado del intercambio de errores apoyado en las buenas intervenciones del guardameta Marouane Magaiez. Sin embargo, la excesiva dureza tunecina comenzó a pasarle factura en forma de exclusiones.

Hasta tres consecutivas sufrió el conjunto de Alain Portes en el tramo medio del primer periodo, aunque no salió excesivamente mal parado por las imprecisiones de su rival, ya que lo solventó con un 2-1 en contra que ponía a los daneses 11-8 en el minuto 20.

A partir de ahí fue el equipo europeo el que ajustó con precisión su defensa, con el meta Niklas Landin como abanderado ya que acabó los primeros 30 minutos con un 45% de acierto, y comenzó a poner en aprietos el juego ofensivo de su oponente. Túnez, además, seleccionaba mal sus ataques perdiendo varios balones clave que acabaron en contragolpes fáciles. Estos permitieron al equipo de Ulrik Wilbek acabar el primer periodo con la máxima ventaja a su favor hasta ese momento (16-11).

Tras el descanso, el equipo africano compareció en la pista tocado moralmente, algo que no desaprovechó el combinado nórdico para sentenciar la contienda. En apenas cuatro minutos ya ganaba por ocho goles (20-12) que se limitó a conservar hasta el final apoyado en una excelente defensa.