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En el territorio de la noche más oscura

Nuestra ruta terrestre hacia el Laila Peak pasa por Abottabab, situada a poco más de cien kilómetros de la capital, donde se había construido su casa/fortaleza Bin Laden.

Sebastián Álvaro

Tras una escala en Estambul, aterrizamos en Islamabad antes de dirigirnos hacia los territorios del Norte de Pakistán con destino a Skardú. Nos espera, según los lugareños, el invierno más duro de los últimos años. Traigo muy fresco el recuerdo de “La noche más oscura”, la película dirigida por Cathryn Bigelow sobre la eliminación de Bin Laden en 2011, así que convierto mis paseos por los abigarrados bazares y calles en una especie de recorrido por los escenarios reales (la película se rodó realmente en la India aunque han conseguido reflejar perfectamente su bullicioso y colorido ambiente) donde ocurrieron los hechos que cuenta la película.

De hecho, nuestra ruta terrestre hacia el Laila Peak pasa por la ciudad de Abottabab, situada a poco más de cien kilómetros de la capital, donde se había construido su casa/fortaleza Bin Laden y que fue asaltada por los comandos norteamericanos. Se trata de una caótica urbe, famosa por acoger muchas escuelas de alto nivel y academias militares, como la que se encuentra a unos cientos de metros de la última morada de Bin Laden. Me cuenta un amigo que a los pocos días del asalto, los vecinos ya organizaban visitas guiadas al lugar del asalto y que no es difícil que te vendan allí, como peculiar souvenir, alguna pieza del helicóptero que se estrelló durante la operación y los asaltantes decidieron volar antes de retirarse con el cadáver del líder de Al Qaeda.

La verdad es que, cada vez que recorro esta zona, me preocupa más la evidente tensión hacia la que se desliza Pakistán. Hoy, como ayer, sigue librándose aquí “el Gran Juego”, confluyendo en esta zona múltiples intereses políticos, militares, religiosos o étnicos, que se traducen en inestabilidad, atentados y guerras no declaradas o abiertas, que ahondan las penalidades de la población local, que sufre el terror del fanatismo y la corrupción de la clase dirigente. Nos acercaremos a la otra conflictiva región, la de Cachemira, donde hace unos días ha crecido la tensión entre el ejército pakistaní y el indio, como no ocurría desde hace una década debido a varios muertos en escaramuzas entre ambas fuerzas.

Después de dos guerras y varios conflictos menores, el alto el fuego en esa zona fronteriza sigue siendo bastante precario, pero se encuentra amortiguado por la guerra en Afganistán, que se libra también en esta región fronteriza de Pakistán, donde se refugian los talibanes y actúan los letales “drones”, aviones no tripulados que se han convertido en el principal arma de los norteamericanos para eliminar a líderes de Al Qaeda y de los talibanes. Muchas veces me pregunto, cada vez que vengo al Karakorum, por qué nos llaman locos a los que venimos aquí sólo a escalar montañas…