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Polideportivo | SUPER BOWL

Nueva Orleans extrema la seguridad para la Super Bowl

En la vigilancia participan entre otros el departamento de Seguridad Nacional, el FBI, el Servicio Secreto, la Agencia Nacional de Armas, la Agencia antidroga y el servicio de seguridad de la NFL.

José Manuel Moreno Rodríguez

Nueva Orleans extrema la seguridad para la Super Bowl Ampliar
Más de setenta agencias vigilarán por la seguridad de la Super Bowl. | JOHN G. MABANGLO

Setenta agencias policiales locales, estatales y federales han preparado un plan de vigilancia en Nueva Orleans por tierra, mar y aire para evitar sorpresas en estos días previos a la Super Bowl y durante el partido que enfrente la tarde del domingo a los 49ers de San Francisco y a los Ravens de Baltimore.

Mil doscientos agentes de la policía de Nueva Orleans, en turnos de 12 horas, vigilan las calles de la Big Easy para evitar incidentes, robos, peleas, la reventa de entradas y obstaculizar el trabajo de las 10.000 prostitutas llegadas a la ciudad del jazz que organiza su primera Super Bowl desde el año 2002.

En la vigilancia participan entre otros el departamento de Seguridad Nacional, el FBI, el Servicio Secreto, la Agencia Nacional de Armas, la Agencia antidroga y el servicio de seguridad de la NFL.

El servicio de Aduanas ha decomisado más de 13 millones en merchandising falso de los 49ers, de los Ravens y de los Saints, el equipo anfitrión, y detenido a 20 personas. Las entradas se venden entre 800 a 1.200 dólares pero en la reventa una entrada en el centro del campo puede alcanzar los 3000 dólares.

“Nuestro objetivo es proteger a los visitantes y a nuestros agentes y evitar que haya sorpresas”, afirma Ronal Serpas, el superintendente de la policía local.

Dentro del Superdome habrá 4000 agentes de vigilancia contratados para supervisar a los espectadores, la comida, el utillaje de los equipos y a los 5000 periodistas acreditados.

Aviones F-15 de la fuerza aérea vigilan los cielos de Nueva Orleans y desde ayer está prohibido sobrevolar dentro de una zona de exclusión de aviones y helicópteros privados de 60 kilómetros alrededor del estadio donde se jugará el encuentro. Una distancia lo suficientemente amplia para hacer cambiar de rumbo a los despistados que siempre se equivocan o se pierden y penetran esta zona de seguridad.

El círculo se estrecha a 15 kilómetros del Superdome donde si el intruso continúa sin atender las órdenes de dar la vuelta o desviar su rumbo puede ser derribado.