Actualizado

Actualizado a las

Polideportivo

Polideportivo

polideportivo
polideportivo

Polideportivo | VI NACIONES | GALES 22 - IRLANDA 30

Gales recupera la dignidad e Irlanda se lleva la gloria

Soberbio partido, con un tiempo para cada equipo. Impresionante Irlanda antes del descanso, dirigida por Sexton y O'Driscoll, y fenomenal respuesta sin éxito del Dragón.

Mario Ornat
Gales recupera la dignidad e Irlanda se lleva la gloria Ampliar
Biggar es parado por Jonny Dexton. | Stu Forster

La interminable mística del Seis Naciones está construida sobre partidos como éste, soberbios e imprevisibles, embriagados de potencia física, habilidad sutil y compromiso en el cuerpo a cuerpo. Levantados en el vaivén de exhibiciones ofensivas de primer orden como la de Irlanda en el primer periodo en su visita a Gales en el Millennium; y sobre el orgulloso, feroz, arrojado segundo tiempo del Dragón, cuando anotó 22 puntos sin respuesta, metió el cuerpo en cada carga, hizo retroceder al conjunto de Declan Kidney y recuperó la dignidad. Pero no la victoria. Irlanda da un golpe en el arranque del torneo (22-30) y Gales, pese a todo, acumula la octava derrota consecutiva.

Gales pareció, en el primer pasaje de su defensa del título, haberse quedado aún en noviembre, en sus dudas, en la confusión del juego. Irlanda olió la sangre desde el primer momento. Al poco de iniciarse la acción, Sexton ya había tomado el mando de las operaciones y dirigía con escuadra y cartabón, mano y pie, la ofensiva verde. Irlanda estaba afilada, entraba sin talento en los encuentros y salía con una pelota limpia y veloz hacia el apertura y más allá: O'Driscoll empezó el fantástico partido de su reencuentro. Su entrada en la defensa galesa, comprometiendo a su hombre, el zaguero y el ala contrarios, posibilitó una hermosa descarga para que Zebo, el ala volador de Irlanda, se metiera en el ensayo bajo palos. Sexton metió la conversión, luego un golpe... y desató a su equipo en ataque.

En un momento el partido era Haflpenny, el inconmensurable 15 galés, frente a una cuerda de hambrientos irlandeses con sangre en el ojo. En una de esas, el talonador Best cargó y tapó una pelota de Dan Biggar con el pie, persiguió el rebote en escapada, transmitió al apoyo de Heaslip y éste a Zebo, que venía por fuera. El ala mantuvo la pelota viva con un taconazo circense con la espuela, la jugada siguió hasta la esquina y ahi el pilar Healy posó el segundo de Irlanda. Sexton transformó. Haría cinco de cinco y puso a Gales contra la pared al descanso (3-23). No había noticias del equipo de Rob Howley, supervisado desde la grada por Gatland, el entrenador jefe, ahora rebajado por su gira de junio con los Lions.

Los movimientos del descanso voltearon la acción. Entró Tipuric en la tercera y sus cargas, con el renacimiento de Faletau, empezaron a dar vida a Gales. Irlanda hizo el acordeón, dispuesta a administrar su generosa ventaja. Phillips liberaba balones ligeros y el juego abierto de Gales empezó a carburar, a generar espacios y llegar a los extremos, donde crecían Cuthbert y su asistente, el segundo centro Jonathan Davies. Irlanda retrocedió. Brian O'Driscoll, sin embargo, golpeó en una carga aprovechando para anotar al pie de un ruck.

A la postre, ese ensayo sería apenas la ventaja para los irlandeses, que soportaron una de las más severas, sostenidas y brutales cargas imaginables. Gales fluía otra vez. A la salida de una buena touche a cinco, y tras un tumulto cerca del ensayo, Biggar alimentó a la línea y Cuthbert cruzó en diagonal al ensayo. Halfpenny, en cuarto creciente, acabaría al otro lado el siguiente, con una finalización tremenda de fuerza tras un pasamanos galés. Irlanda perreaba, interrumpía las salidas y vio dos amarillas, a Best y el medio de melé Connor Murray. Craig Mitchell, pilar galés, haría el último, que con la transformación dejó el marcador en 22-30, con cinco para el final. Gales había puesto todo, todo lo posible. Faletau casi había posado antes otro, contra los palos. Le faltaría al Dragón el tiempo suficiente para el remate. La remontada se le quedó en las manos y el corazón. Irlanda, el equipo indómito, presenta su candidatura a un torneo de pronósticos esquivos. La derrota, pese a la majestuosa recuperación del segundo tiempo, es dolorosa para Gales.