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Balonmano | AT.MADRID 35 - QUABIT GUADALAJARA 23

Cañellas evita otro sofoco

Una excelente actuación del central Joan Cañellas, que cerró el choque con ocho tantos, permitió al Atlético de Madrid solventar el partido con un contundente marcador.

EFE

Sabedor de que la lucha por el título de Liga es ya una mera utopía, el principal problema del conjunto rojiblanco consiste en encontrar los alicientes necesarios para no dejarse llevar en un campeonato liguero, en el que tan imposible se antoja para el Atlético el liderato, como la posibilidad de ceder el segundo puesto.

Una motivación que los de Talant Dujshebaev parecía que podrían encontrar hoy en la proximidad del decisivo encuentro con el Celje esloveno, ante quien los madrileños se jugarán el domingo en Vistalegre más de medio billete para los octavos de final de la Liga de Campeones.

Incentivo que pareció servir para poner rápidamente en acción al Atlético, que de la mano de un acertado Joan Cañellas, empeñado en prolongar el excelente estado de forma que ya demostró en el tramo final del Mundial, logró situarse nada más arrancar el duelo con una cómoda ventaja de tres goles (4-1.

Pero bastó, que el Quabit Guadalajara asentase mínimamente su defensa y, sobre todo, que el central "alcarreño" Alfonso de la Rubia comenzase a funcionar, para que lo que se podía prever como un cómodo partido para el Atlético se convirtiese en un suplicio para los de Dujshebaev.

Limitado en ataque a las acciones de Cañellas y lastrados en defensa por la escasa aportación de la portería, donde hoy tampoco pudo actuar el lesionado Magnus Dahl, el Atlético fue poco a poco empantanándose hasta situarse con unos inquietantes dos goles (11-13) de desventaja.

Sólo entonces, contra las cuerdas, pareció reaccionar el cuadro madrileño, que obligado por el marcador pareció por fin entender la necesidad de dotar de una mayor intensidad a su juego, sobre todo, en defensa, donde los de Dujshebaev hacían aguas ante el inteligente juego de De la Rubia.

Así a base de carácter, agresividad y de movilidad de piernas el Atlético no sólo logró acabar con sus problemas defensivos, sino que además consiguió dotar a su juego ofensivo de la velocidad necesaria para acabar con la resistencia de un Quabit Guadalajara, que no pudo resistir el arreón rojiblanco.

Un parcial de 7-1 en los últimos siete minutos del primer tiempo, permitió al Atlético espantar definitivamente sus fantasmas al llegar a un descanso (18-14), en el que la mayor preocupación de los locales dejó de estar en el marcador, para centrarse en el dañado tobillo del lateral danés Nikolaj Markussen.

Un Markussen, que no disputó ni un sólo minuto en toda la segunda mitad, en la que pese al empeño de De la Rubia, que llegó a situar a los alcarreños a tan solo dos goles (22-20), el Atlético no tuvo ningún problema para ampliar y ampliar su renta.

Diferencia que alcanzó su máximo con el 35-23 final, tras una parada de penalti del joven Antonio Díez, al que Dujshebaev quiso darle unos minutos en el tramo final de un encuentro, al que Cañellas, máximo realizador del partido con 8 goles, se encargó de que el Atlético llegase con el triunfo seguro.