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Golf | AT&T Pebble Beach

Snedeker, el rubio de Nashville que apunta hacia los 'majors'

Brandt Snedeker se impuso en el AT&T de Pebble Beach y ya es cuarto del ránking mundial tras Donald, Tiger y McIlroy. En 2012 ganó la FedEx Cup y este año mira muy alto.

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Brandt Snedeker en el tee del hoyo 18 de Pebble Beach durante la último ronda del AT&T. | Harry How

“En los últimos tres meses vivo en un mundo de ensueño”. Eso decía Brandt Snedeker al imponerse en el AT&T de Pebble Beach. Y es que la victoria de este rubio de Nashville no es un hecho aislado, sino el broche a una racha que le ha aupado al cuarto puesto del ránking mundial tras conseguir la general de la FedEx Cup 2012, y en 2013 hacer dos segundos puestos, un tercero y este triunfo en el AT&T. Su mano derecha, su entrenador Todd Anderson relata una de las fórmulas del éxito de su pupilo: “La gran diferencia es que Brandt cree mucho más en sí mismo y es más paciente”.

Otra de las claves está en que Snedeker, de pegada no tan lejana como Tiger o McIlroy, se ha convertido en un tipo muy preciso con su juego largo, algo que añadido a su reconocida calidad con el putter le convierten en una bomba de relojería. Tanto es así que ya se habla de él como posible candidato al número uno mundial, aspirante a majors y estandarte de Estados Unidos para Ryder y demás competiciones. “Sned es el mejor golfista del planeta ahora mismo. Creo que ha ganado 19 millones de dólares en sus nueve últimos torneos”, decía Ian Poulter en su twitter. El rookie James Hahn seguía la línea: “Es el más fuerte de la temporada y posiblemente también de la pasada”. “Baja la velocidad”, le suplicaba Zach Johnson.

Debutante en la pasada Ryder Cup, Brandt Snedeker recoge el guante de los que lo señalan como aspirante a entrar en el olimpo del golf. “Ya he vencido en cinco torneos. Ha llegado la hora de ganar un major. Tal vez haya gente que crea que no sea capaz de hacerlo, pero yo si confío en mí y sé de lo que soy capaz”, asegura, a la par que reafirma el discurso del coach Anderson. Cuarto en la clasificación mundial tras Donald, Woods y McIlroy no le hace ascos al número uno: “Cuando empiezas a ganar torneos y ver que cada vez pateas mejor, ves que el sueño comienza a ser posible. También es cierto que tengo frente a mí a grandes rivales”. Tiene otro sueño: “ser el mejor golfista americano del momento”. Para eso es de Nashville (Tenessee), la ciudad de la música, que tiene una estrella, no de rock, sino de golf.