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El roto que Dean Blandino le ha hecho a la NFL

Arbitraje

El roto que Dean Blandino le ha hecho a la NFL

El roto que Dean Blandino le ha hecho a la NFL

El jefe del servicio centralizado de revisión arbitral de jugadas de la liga se ha ido a la televisión justo cuando más poderes le habían dado.

La NFL se ha encontrado con un problema inesperado en materia de arbitraje que tiene a las oficinas del comisionado, Roger Goodell, muy preocupadas. Se trata de la renuncia de Dean Blandino, el que era el jefe del servicio centralizado de revisión de jugadas de la liga, quien ha decidido abandonar su puesto de trabajo por una oferta de la televisión, en concreto de la cadena Fox.

Esto es más serio y complicado de lo que parece, y puede tener implicaciones notables el transcurso de la próxima temporada, por lo que el malestar entre los dueños de las franquicias es muy entendible.

Y es que estos 32 propietarios votaron, hace apenas un mes, otorgar a Blandino un poder casi absoluto en materia de arbitraje. En una de las nuevas normas para la temporada 2017, la última palabra en la revisión de jugadas ya no la tendrá el árbitro en el campo sino ese servicio centralizado que dependía de Blandino. De esta forma, este hombre se convertía en el más poderoso, con mucho, de cuantos tienen por objetivo impartir justicia en la liga.

El movimiento se basaba en la necesidad de unificar criterios en asuntos tan complejos y subjetivos en los últimos tiempos como lo que es una recepción o aquellas faltas que merecen expulsión.

El hecho de aprobar esta modificación tiene mucho que ver con la propia figura de Blandino. No se le habría dado tanta responsabilidad si amén de sus capacidades como juez no tuviese don de palabra, de gente, no fuese querido por las cámaras o no pudiese, en resumen, convertirse en la voz y la cara de todo el arbitraje de la NFL. Es decir: ser un relaciones públicas.

Sin embargo, esas mismas virtudes son las que le han llevado a la televisión. La Fox ha valorado esa capacidad para ofrecerle un contrato más lucrativo que el que tenía en la liga, a lo que hay que añadir que trabajará la mitad de horas por semanas y la mitad de semanas del año. Como en el caso de Tony Romo y su decisión de escoger a la CBS por delante de los Houston Texans, hay ofertas que son irrechazables.

La postura de Blandino es muy entendible. Pero no la de la NFL. Si querían dar tanto poder a un sólo hombre debían haber peleado más por él. Ahora se ven con una reforma hecha a medida de alguien que no está. Deberán encontrar a una persona con un bagaje, y una autoridad jerárquica, bine ganada en los campos de la liga, para ser el primero de entre los suyos y, encima, que sea capaz de lidiar con todos los problemas que surgirán en las explicaciones de sus decisiones, la montaña de ruedas de prensa y entrevistas que tendrá que dar tras cada polémica y la corrección absoluta que se exigirá a uno de los empleados más expuestos de toda la liga.

Eso no se encuentra debajo de las piedras, ni de un día para otro. Dean Blandino le ha hecho un roto importante a la NFL.

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