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Cuento de hadas: Ichiro da home run en último turno en Seattle

PARA RECORDAR

Cuento de hadas: Ichiro da home run en último turno en Seattle

Cuento de hadas: Ichiro da home run en último turno en Seattle

STEPHEN BRASHEAR

AFP

El día que los Mariners le hicieron un homenaje, el japonés se voló la barda con los Marlins.

Ciudad de México

Si esa fue la última visita de Ichiro Suzuki a Seattle como pelotero en activo, el japonés se encargó de que fuera memorable.

El mismo día en que los Mariners, equipo con el cual jugó sus primeros 12 años en Grandes Ligas, le rendían un homenaje al Novato del Año de 2001 con la entrega de un muñeco de colección en el que se le ve con la franela de Seattle y la de Miami, Ichiro regaló algo aún más importante: un recuerdo imborrable.

En su último turno del partido y _ con 43 años de edad, posiblemente la última vez que pise Safeco Field como pelotero en activo _ Ichiro se enredó con el primer lanzamiento que le vio a Evan Marshal en la novena entrada para depositar la esférica por detrás de la barda de jardín central.

El cuadrangular del nipón no pudo evitar la derrota de los Marlins 10-5 ante su ex equipo. Tampoco pudo evitar la ovación de sus antiguos aficionados, así como tampoco pudo evitar que peloteros rivales lo felicitaran mientras recorría las bases. Así de grande es el menudo pelotero.

“Era mi último turno, obviamente mi última oportunidad. Como estaba la pizarra, eso era lo que quería batear, justo eso”, dijo Suzuki por medio de un intérprete sobre su jonrón.

Ichiro, quien a lo largo de sus 17 temporadas ha protagonizado la leyenda urbana de que puede batear home runs a voluntad y que podría ganar sin problemas un Home Run Derby si se lo propusiera, como lo dijo su coach de bateo la temporada pasada, un tal Barry Bonds, simplemente no podía creer el momento en el que la pelota superó la barda y asegura que tuvo que pellizcarse para cerciorarse que no fuera un sueño.

Él y casi todos en el estadio.

No es normal ver a un pelotero jugar a los 43 años, y mucho menos disparando vuelacercas. Pero de Ichiro uno se acostumbró a esperar lo inesperado, especialmente en Seattle, donde conectó 2,533 de sus 3,031 imparables en Grandes Ligas, incluyendo 99 de sus 114 home runs. Pese a su avanzada edad, Ichiro dijo que espera volver a jugar en Safeco.

Apenas 114 cuadrangulares en 17 años de carrera, eso habla de lo especial del momento del miércoles por la tarde. Tanto que Kyle Seager, quien llegó a Seattle como novato en 2011, un año antes de que Ichiro fuera cambiado a los Yankees, tuvo que extenderle la mano mientras Suzuki recorría las almohadillas.

“Nunca quieres que el rival pegue home run, pero en ese momento, fue algo muy especial. Sentí escalofríos”, reconoció Seager.

Y con toda certeza no fue el único.

 

 

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