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Los sueños de octubre se desvanecen en San Francisco

DIVISION OESTE

Los sueños de octubre se desvanecen en San Francisco

Los sueños de octubre se desvanecen en San Francisco

Thearon W. Henderson

AFP

Los Giants dejan atrás sus aspiraciones de playoffs en la lucha por mantenerse a flote en la joven campaña.

Ciudad de México

Raisel Iglesias dominó a Brandon Belt con la carrera del empate en la antesala para colgar el out 27. Tan solo el capítulo más reciente en una temporada en donde las decepciones se acumulan rápidamente en San Francisco, que se fue la noche del jueves a dormir con la peor marca de todas las Grandes Ligas.

Sí, leíste bien. La peor marca de Grandes Ligas. Peor que Rays Padres y Brewers, que se combinan para algo más de 10 millones de dólares más en nómina total que los Giants. Peor que el hospital con circo integrado de los Mets, y mucho peor que los repentinamente funcionales Rockies.

En una temporada de 162 partidos, nunca es fácil encontrar el momento para apretar el botón del pánico, en especial cuando apenas se han disputado 36 encuentros y se goza del talento y la experiencia para revertir la situación.

Pero este sería un buen momento.

Los Giants gozan de tres factores a su favor cuando apenas se rebasa el 20% del calendario: Tiempo, experiencia y talento. Pero también cuentan con tres factores en contra que los ubican a más de 10 juegos del líder del Oeste de la Liga Nacional: Bateo, pitcheo y fildeo.

No basta con imaginar el pobre desempeño en el diamante que se requiere para colocar a la cuarta nómina más alta de Ligas Mayores por debajo de los San Diego Padres, un equipo que redujo sus salarios en un 40% respecto a la campaña anterior.

Primero, pierden a su mejor pelotero, el lanzador capaz de poner fin a cualquier mala racha e inyectarle un poco de vida al equipo cada cinco días: Madison Bumgarner. Lo malo es que lo perdieron por tres meses de una manera tonta e irresponsable, en un accidente en un vehículo todo terreno. Lo peor, es que antes de la lesión tampoco gozaba de un mal año. Algo le pusieron al agua de la Bahía.

Uno pensaría que con Bumgarner, Johnny Cueto y Jeff Samardzija, iniciando juegos y Mark Melancon para cerrarlos, los Giants tendrían cualquier problema de pitcheo resuelto. Falso.

Bumgarner tenía marca de 0-3 antes de su prolongada visita a la lista de lesionados; Cueto “presume” una efectividad de 4.50, que lo peor del caso es que es la mejor entre los abridores activos del equipo.

Y lo de Samardzija es un caso aparte.Ha sido más golpeado esta temporada que en sus días como wide receiver en Notre Dame y ha convertido sus 19.8 millones de dólares de esta campaña, en un récord de 0-5 con 5.44 de carreras limpias admitidas.

Y si creen que no se puede caer más bajo, esperen a ver el bateo. Barry Bonds y Willie Mays, con sus edades actuales, pondrían mejores números que más de uno del plantel actual.

Han anotado solo 117 carreras, 3.2 por encuentro y casi 100 menos que los Nationals. Su promedio colectivo es de .227, solo por encima de los Padres.

Solo cuatro de los 11 bateadores con al menos 50 turnos al plato batean por encima de los 250 puntos. Obviamente, solo Buster Posey rebasa la barrera de las 300 milésimas con un grueso .367. Lo demás raya en lo ridículo. Brandon Belt .220, Eduardo Núñez .256 y ya ni hablar de Chris Marrero (.132) o Gorkys Hernández (.179).

Su total de jonrones es de 23. Nuevamente no, no es un error de dedo. Para ponerlo en una perspectiva más clara, Ryan Zimmerman y Bryce Harper se combinan para 23 jonrones con los Nationals. Ellos dos solos. Todos los Giants tienen 23 y dos de ellos son cortesía de Bumgarner en el juego inaugural.

Bruce Bochy tiene un premio a Manager del Año y tres anillos de Serie Mundial con los Giants, pero necesitará pintar su mejor obra hasta la fecha para rescatar al equipo de los 181 millones de dólares del ridículo.

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