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Es oficial: Keuchel y Greinke han regresado a la élite

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Es oficial: Keuchel y Greinke han regresado a la élite

Zack Greinke y Dallas Keuchel han recuperado su condición de pitchers de élite en las Mayores con su sensacional inicio de 2017.

Getty Images

Después de un año catastrófico como fue en 2016, ambos pitchers están disfrutando de un inicio de temporada fabuloso.

En el competitivo mundo de los pitchers, tenemos la sensación de que aquellos que forman parte de la élite, que son la referencia en la posición, han tenido la virtud de permanecer en ese estatus de forma inalterable y se mantienen ahí contra viento y marea, por mucho aumento ofensivo vía home run que se esté experimentando en las Mayores.

Más allá de aquella ocasional bola que se marcha a la grada, son lanzadores diseñados para dominar desde la lomita.

Nos podemos encontrar con la referencia por antonomasia, un Clayton Kershaw que ha iniciado su carrera deportiva como nadie en la historia, que se encuentra en su propio universo y del que podremos presumir dentro de muchos años de haberle visto brillar y que le convierte en un artista en sí, capaz de hacer que los mejores bateadores de este deporte parezcan peleles sin opción alguna ante cualquiera de sus envíos.

También tenemos a Max Scherzer, Madison Bumgarner, Masahiro Tanaka, Corey Kluber o Justin Verlander, cuyos méritos son de sobra conocidos por los amantes del pasatiempo nacional.

Y sí, también tenemos que volver a colocar en este selecto grupo tanto a Dallas Keuchel como a Zack Greinke.

En ambos casos, estamos hablando de dos jugadores que realizaron portentosas campañas en 2015, que fueron seguidas por un 2016 que sólo se puede catalogar como de inmensa decepción, aunque es verdad que estamos hablando de circunstancias totalmente distintas.

Los antecedentes

En el caso de Dallas Keuchel, que ganó el Cy Young de la Liga Americana con los Houston Astros en 2015 con un año en el que lideró en victorias (20), entradas (232) y que se confirmó como un bastión para los texanos en el Wild Card Game, abrumando a los Yankees en el propio Yankee Stadium.

Pero llegaron los problemas físicos, unas molestias en el hombro que quizás fueron consecuencia de los esfuerzos realizados un año antes, cuando se vio exigido hasta más allá de lo razonable y que hizo que su campaña acabase en el mes de agosto, con su equipo ya descartado por volver a jugar en octubre.

Luego está el caso de Zack Greinke, con aquel descomunal contrato de 206 millones de dólares por 6 años que le llevó al desierto de Arizona tras su glorioso año en los Dodgers y que le convertiría en el factor diferencial que llevaría a los Diamondbacks a ser una de las opciones más atrevidas y factor en la postemporada.

Sin embargo, sucedieron diversos factores, siendo el principal lo insostenible que era mantener la efectividad de 1.66 en el favorable Dodger Stadium y que se transformó por la altitud y el entorno del Chase Field en 4.37, que fue sintomático de la decepción que supuso Arizona la temporada pasada.

¿Qué se podía esperar para 2017?

De hecho, se trataba de dos casos distintos. Uno (Keuchel) que se basaba en que la salud respetase, que le permitiese lanzar sin incomodidad y percutir en la zona baja de la zona de strike con un arsenal variado y mortal desde todos los puntos de vista. El otro (Greinke) es la reinvención ante una presunta pérdida de velocidad que hizo saltar las alarmas durante un spring training en el que su recta parecía preocupantemente vulnerable.

Dallas Keuchel ha sido una roca en la rotación de los Astros, con un hombro izquierdo totalmente sano, que le ha permitido llegar hasta un récord de 6-0, con una efectividad de 1.69 mientras lidera su liga en entradas, ya con 58. Su innata capacidad para sobrevivir sin superar las 90 millas por hora lo compensa haciendo picar a los rivales para que persigan lanzamientos fuera de la zona de strike y así lucir su Guante de Oro en numerosas oportunidades.

Para muestra, su soberbia actuación frente a los Yankees hace apenas unas horas.

Por su parte, es verdad que Greinke no lanza tan duro como antaño tal como nos aportan nuestros amigos de Fangraphs, con una recta que promedia 90.6 millas por hora, pero que puede llegar puntualmente a las 93 o 94, pero que es compensado con un mayor uso del slider y el resto de un arsenal que nos permite ser optimistas de cara a su madurez.

Tan dominante se mostró Greinke ante los Pirates, que un único error frente a Gregory Polanco se transformó en home run y evitó un potencial no-hitter, algo que no vemos en las Mayores desde el logrado por Jake Arrieta en 2016.

Asimismo, le convierte en una interesante pieza para el mercado de pitchers abridores en el verano (o durante la offseason), pese a que todavía le restan 126.5 millones de dólares a partir de esta temporada.

Lo que queda claro es que los que salimos ganando somos los aficionados al béisbol, con dos verdaderos artistas que pintan su lienzo cada cinco días y con los que sus equipos pueden soñar con cotas más elevadas, hasta incluso con una participación en octubre.

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